Contador abre una nueva era

Schleck y Armstrong acompañaron al ganador en el podio después del sexto triunfo de Cavendish


Nunca nadie antes había mirado a Lance Armstrong por encima del hombro en el podio de París. Hasta ayer. En las siete ocasiones anteriores en las que había pisado el cajón de los Campos Elíseos, el estadounidense se había subido a lo más alto. Pero Alberto Contador rompió esa tiranía que el heptacampeón pretendía reinstaurar. El español, además de añadir a su palmarés su segunda ronda francesa y su cuarta vuelta grande, será siempre el hombre que derrotó al gran Armstrong, él único habitante del Olimpo francés que había se había retirado con la miel del triunfo en sus labios. Contador, al igual que el tejano, parece llamado a hacer historia.

El corredor de Pinto ha puesto punto y final a la supuesta etapa de transición que llegaba con el fin del reinado de Armstrong. Contador marca una nueva era. Y su precocidad asusta. Ni el americano ni Miguel Indurain habían conquistado cuatro rondas de tres semanas con 26 años. Armstrong y Miguel Indurain tuvieron que esperar a los 27 para conquistar su primer Tour. Y ninguno de ellos conquistó la triple corona (Giro, Vuelta y grande boucle ) que ya luce Contador.

El vencedor del Tour tuvo que luchar por dos lideratos. El de la carrera y el de su equipo, el Astana. Un simple abanico que separó a Armstrong de Contador dejó en evidencia que el americano no llegaba para ejercer de solícito gregario. ?El heptacampeón después rozó el amarillo. Le faltaron unas décimas.

Unos Pirineos light alentaron la bicefalia de la formación kazaja en detrimento de los escaladores. De Contador y de los hermanos Schleck. Fueron los Alpes los que agitaron el Tour. En Verbier, el madrileño se enfundó el jersey de líder y Armstrong comenzó a perder galones. Después, él y los Schleck impusieron su ley en el poco terreno del que disponían.

Andy, el menor de los hermanos luxemburgueses recuerda que el año que viene ya no luchará por el maillot blanco que distingue al mejor joven. Su objetivo será la general. Con 23 años se perfila como el gran rival de Contador. Están condenados a encontrarse en las cumbres.

El ciclismo español se lleva el amarillo por cuarto año consecutivo. Pero, en esta edición, también lució el maillot de lunares gracias a Egoi Martínez. Y sumó cinco triunfos en la carrera. Dos de Contador y uno de Luis Léon Sánchez, Mikel Astarloza y Juanma Gárate, que unió su nombre al mito del Mont Ventoux. Óscar Pereiro abandonó en la primera semana. La fatiga lo ahogó en Arcalís. Al día siguiente se bajó de la bicicleta. Carlos Sastre abandonó su proverbial regularidad.

Antes de la histórica foto del podio que ya había anunciado Contador el sábado, Mark Cavendish, ese hombre que convierte el esprint en rutina, selló en los Campos Elíseos, su sexto triunfo. El más cotizado y quizás el más fácil de todos los que se ha adjudicado en este Tour.

Hace días que Armstrong ya piensa en la edición 2010, al margen de Contador. Pero puede que entonces la montaña se sirva sin anestesia. Puede que no haya crono por equipos. Y puede que sea imposible entender ese Tour sin Contador.

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