El Cádiz acoge a Diego Tristán

Incapaz de encontrar un equipo de Primera en su regreso a España, ha renunciado a su caché para intentar su gol 100 antes de su adiós


Después de dos temporadas en el extranjero, el ex delantero del Deportivo Diego Tristán (La Algaba, Sevilla, 1976) regresa a España. Y lo hace para fichar, a espaldas del entrenador, por un histórico: el Cádiz, recién ascendido a Segunda División. El futbolista, que llegó a ser internacional absoluto (estuvo en el Mundial del 2002) y máximo goleador de la Liga (en el mismo año) ha renunciado a su caché para poder cumplir una ambición personal: anotar su centésimo gol en Primera División.

Para ello, se tienen que dar algunas condiciones inexcusables. Primero, que Diego Tristán pueda prorrogar el único año de contrato que ha firmado, lo que le obliga a jugar un determinado número de partidos. Segundo, que el Cádiz logre esta temporada (o, al menos, mientras el algabeño se encuentre en nómina) el ascenso a Primera. Y, tercero que Tristán marque los cinco goles que le quedan para llegar a los cien en la máxima categoría. Aunque él cuente solo cuatro para alcanzar su objetivo.

Lo dejó claro en su presentación (celebrada ayer) con la camiseta amarilla. «Me quedan cuatro goles en Primera para llegar a los cien y es algo que tengo entre ceja y ceja, y si se puede hacer con el Cádiz, mejor», dijo al mismo tiempo que prometía colgar las botas en la Tacita de Plata.

Ayer, fue el Diego de las contradicciones. El delantero, sevillano y bético, declaró sin embargo su amor a la parroquia cadista, a la que lleva persiguiendo tres años. «Esta afición para mí es totalmente distinto a lo que yo he vivido en el mundo del fútbol», dijo.

También reconoció que se vio obligado a emigrar. «Mi etapa en el fútbol español fue en decadencia y no vamos a negar lo evidente. Dentro de mis diez años de nivel, algunos de ellos fueron más acertados y otros menos. Me fui al extranjero a probar otras experiencias y he salido bastante satisfecho», explicó el ariete, que ha militado en los dos últimos años en el Livorno italiano (dos goles, con la nominación al Bidone d'Oro, fiasco del año, incluida) y en el West Ham inglés (tres goles).

Después de haber protagonizado en el pasado célebres episodios nocturnos y alguna bronca con compañeros de posición (como Makaay o Pandiani), ahora, se jugará un puesto con el veterano Toedtli (que a duras penas aguantará toda la temporada a pleno rendimiento), Arriaga (ex jugador del Eibar, procedente del Jaén) y Rubiato (que será descartado).

Además, coincidirá en el vestuario con el ex deportivista Juanma Delgado y podrá verse las caras con su ex equipo con motivo del trofeo Ramón de Carranza, dentro de menos de un mes.

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