Solo trascenderá en los números


El fichaje de Sergio por el Deportivo (más de dos mil millones de pesetas) hizo feliz a Javier Irureta. Jabo veía en él una especie de reencarnación de sí mismo: un centrocampista trabajador con mucha llegada y gol. Con tal vitola aterrizó en Riazor. Y se convirtió en un fijo del mejor Deportivo de la historia. La estadística acabará encumbrando al catalán. Su renovación por dos años más le puede permitir estar en el podio de los deportivistas que más partidos se han enfundado la camiseta blanquiazul en la Liga. Todo un privilegio que le colocaría por encima de Donato y tras la estela de Mauro y de Fran.

Los números ensalzan la figura de Sergio. El poso que ha dejado durante ocho temporadas, no. A lo largo de todo este tiempo ha sido uno de los futbolistas más silbados por el público. Un sector le ha acusado de ser un impostor, alguien que durante sus primeros años se escondió tras la gigante figura de Mauro Silva. Su vida nocturna y su aparente falta de compromiso tampoco le han ayudado a ganarse el favor de la generosa afición de Riazor.

Sergio estará en los números, pero será difícil que su nombre trascienda más allá, salvo que en su crepúsculo demuestre a todos que estaban equivocados.

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Solo trascenderá en los números