Sastre le hace un traje al Astana

DEPORTES

Ganó la etapa reina, y ya es tercero al superar a Pellizotti y a un hundido Leipheimer.

26 may 2009 . Actualizado a las 02:38 h.

A unos seis kilómetros de la cima del monte Petrano, emergió Carlos Sastre. Con el mismo aplomo con el que lanzó su ataque en las faldas de Alpe d'Huez en el Tour del 2008 para vestirse de amarillo. Otro zarpazo a larga distancia, con terreno para exprimir su motor diésel. Como en las veintiuna curvas francesas. Más constante que explosivo. Fuego lento sin artificio. Así ganó la etapa reina del Giro. Así ascendió a la tercera plaza de la general, que sigue tiñendo de rosa a un sólido Denis Menchov. Así alejó de la gloria al potente Astana, despertando a Yaroslav Popovych de su sueño de triunfo y escarbando en el pozo en el que se hundió Levi Leipheimer después de más de siete horas sobre la bicicleta.

El líder del Cervélo sopló y sopló, y derribó una tras otra las opciones de gloria del equipo de los molinillos. Ivan Basso fue el primero que intentó dinamitar el paquete de favoritos en el ascenso a Petrano, el último de los cuatro que realizó ayer el pelotón en 237 kilómetros. El italiano tensó la cuerda hasta en tres ocasiones. Menchov y Di Luca respondieron sin vacilar. Garzelli se agarró a duras penas. Y Sastre y Leipheimer se descolgaron con la embestida más violenta. Lance Armstrong enlazó con la maglia rosa junto con el español.

Tres intentos

Otra vez los ilustres juntos, excepto Leipheimer. Arrancó Sastre, consciente de que necesita kilómetros de agonía para matar a sus rivales. Solo resistieron Basso, Menchov y Di Luca. Este último respondió con un ataque eléctrico. Y el vencedor del último Tour volvió a flirtear con el sufrimiento. Pero recuperó posiciones para dar dos nuevos tirones. Y el tercero fracturó el grupo definitivamente. Basso, compañero del español en tiempos, se lanzó en solitario a la persecución. Di Luca y Menchov se estancaron en un marcaje mutuo. Sobre el monte Petrano empezaba a dibujarse lentamente el guión del Alpe d'Huez del 2008.

Popovych, el superviviente de la fuga del día que marcaba la cabeza de carrera, no pudo reprimir una amarga mueca de derrota cuando fue superado por Sastre. Los más de cuatro minutos de ventaja que mantenía con respecto a los favoritos cuando comenzó la ascensión al puerto habían sido devorados sin piedad. Adiós al triunfo de etapa para el Astana.

Sastre, sin tregua, avanzó hacia la victoria. Por detrás, el calor aplastaba a Leipheimer contra las rampas, con Armstrong tirando, reconvertido en gregario. Maillot abierto. Pecho descubierto. Llevando a sus espaldas la losa del tiempo. Finalmente, contabilizando la bonificación, cedieron más de tres minutos con respecto al vencedor. Un mundo en la general.

Hoy, jornada de descanso

Sastre ya pisa podio italiano. Podrá saborear el éxito hoy, durante el segundo día de descanso de la carrera. Y planificar su estrategia para la etapa de mañana. Una de las rarezas del centenario que puede convertirse en una trampa. Serán 79 kilómetros con final en la cima del temible Blockhaus, a 2.064 metros de altura. Un enigma que puede volver a agitar el Giro.