El Real Madrid o la urgente necesidad de reinventarse


La disyuntiva renovarse o morir no existe para el Real Madrid. El Barcelona firmó la sentencia de muerte de este equipo con el 2-6 en el Bernabéu. Ya solo queda renovarse. Afrontar una regeneración dolorosa cuyo sufrimiento será inversamente proporcional al esplendor en la hierba de los azulgranas.

LA LIMPIEZA DEL VESTUARIO

La plantilla actual no está a la altura de las exigencias de los grandes del fútbol

Las incorporaciones del Madrid en los últimos tiempos han sido un auténtico fiasco. Arjen Robben es el único futbolista que llegó a este Madrid para aportar un extra de calidad. En sus mayores momentos de gloria llegó a ser comparado por algunos con Leo Messi en un acto de forofismo supremo. El propio Robben zanjó el tema: «Messi es el mejor del mundo, es de otro planeta». Robben es la excepción y ni siquiera tiene garantizada la continuidad porque es un jugador de cristal, perseguido por las lesiones. El resto, un fracaso. Jugadores como Drenthe, Julien Faubert, Van der Vaart, Metzelder, Mahamadou Diarra y Saviola son totalmente prescindibles en un equipo para el Madrid. Cannavaro se incorporará a la Juve. Hasta Guti planteó esta temporada su intención de prejubilarse en un campeonato exótico. Y Raúl, aunque ha firmado números aceptables esta temporada, no puede seguir siendo el líder del Madrid en el futuro.

Los futuros dirigentes se encontrarán con un problema añadido en la limpieza del vestuario madridista, ya que tendrán que asumir que en muchos casos será difícil hacer caja para inversiones futuras.

LOS FICHAJES NECESARIOS

El equipo precisa nuevas

dosis de calidad

El Madrid solo cuenta con dos estrellas a nivel mundial. Van Nistelrooy, que está recuperándose de una grave lesión. Y Casillas, que desde su demarcación poco puede aportar a la creación de juego. Necesita más jugadores que marquen la diferencia en su posición y no simples parches temporales. Todas las líneas piden auxilio a gritos. Aunque si el Madrid asume de nuevo una dimensión galáctica puede correr el riesgo de una sobredosis de estrellas que vuelva a convertir el vestuario en un aburguesado criadero de egos difícil de manejar para cualquier entrenador. La opción Cristiano Ronaldo entraña su peligro.

EL BANQUILLO

Sin un inquilino estable

El Madrid todavía busca su técnico. Después e una etapa de estabilidad con Vicente del Bosque comenzó el desfile de técnicos en la casa blanca. Carlos Queiroz llegó, supuestamente, para subir el perfil de Del Bosque. Su efímero sucesor fue José Antonio Camacho, que dejó para la posteridad su célebre espantada. Después llegaron Mariano García Remón, Vanderlei Luxemburgo y Juan Ramón López Caro. Pero fue Fabio Capello el que devolvió la Liga a las vitrinas blancas. Una conquista que en la temporada siguiente repitió Bernd Schuster con un increíble esprint final en el campeonato. Pero en la presente campaña el alemán admitió que era imposible ganar al Barcelona en el Camp Nou. La confesión precipitó la caída del ángel rubio y la llegada de Juande Ramos. El saldo total desde la temporada 2003-2004, ocho entrenadores y un fútbol alejado del objetivo.

En este mismo período el Barcelona solo ha recurrido a dos: Frank Rijkaard y Josep Guardiola. Dos apuestas arriesgadas que se consolidaron . Y en el caso de equipos como el Manchester, el Liverpool o el Arsenal, los técnicos se convierten en inquilinos de larga duración en los banquillos.

CRISIS INSTITUCIONAL

El club vive lastrado por las tormentas de su directiva

Si el banquillo del Real Madrid ha sido un barco tremendamente inestable en los últimos años, la directiva es un trasatlántico a la deriva. Los escándalos han salpicado a los integrantes de la cúpula de la entidad merengue, más centrada en manipular los resortes del club para perpetuarse en el poder que en potenciar el rendimiento del área deportiva. Ramón Calderón firmó un adiós bochornoso y ahora el madridismo parece rendirse a una nueva etapa de Florentino Pérez. Johan Cruyff recordaba recientemente el gran problema que supone un Florentino Pérez omnipotente si este se niega a delegar en lo que respecta a la toma de decisiones que afecten a la plantilla. «Yo no sé de construcción y Florentino no sabe de fútbol», señaló el holandés para hurgar en la herida blanca.

LA FILOSOFÍA

La necesidad de establecer un plan de futuro a largo plazo

La prensa sensacionalista inglesa publicaba recientemente que Arsene Wenger había sido tentado por Florentino Pérez. Sería una apuesta arriesgada para ambos. Un entrenador que llegó hace más de doce años a un club con fama de parir los equipos más aburridos de la Premier League para convertirlo un conjunto joven, imaginativo y efervescente, que a veces sirve de vivero para llenar graneros ajenos. Pero los gunners cuentan con menos dinero y exigencias que los blancos y mucha más paciencia. El Madrid podría optar por el fútbol alegre mimado desde la cantera que propone el Barcelona. El cerrojo forjado con talonario que es el Chelsea. La rocosa ingeniería de banquillo del Liverpool, que exige fe y paciencia con el entrenador y su modelo de fútbol. La cuestión es tener un plan.

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