El niño prodigio del hockey sobre patines coruñés sienta cátedra

Debutó con 15 años en División de Honor, fue campeón europeo júnior, salvó al Liceo del descenso y ahora ascendió al filial


El ascenso del Liceo Cerceda a la División de Honor tiene un nombre propio: Juan Copa (A Coruña, 1970). El que fue niño prodigio del hockey sobre patines coruñés (debutó en División de Honor con 15 años y con dos más se convirtió en el primer capitán no catalán de una selección española) se ha hecho mayor y se ha licenciado con un ascenso por el que ni él mismo apostaba a principio de temporada. «El objetivo era no pasar apuros y, si había posibilidad, luchar por meterse en la Copa Príncipe. Esto ha sido un gran regalo», reconoce.

Defensor del ataque y ofensivo con los que se limitan a practicar un hockey especulativo, lleva su filosofía al vestuario. «Cualquiera que haya jugado conmigo puede decirlo. Creo que es más fácil ganar jugando bien que especulando. El hockey es velocidad, técnica, contragolpe... El hockey es espectáculo y, siempre dentro de nuestras posibilidades, procuramos darlo».

Así aplica como entrenador lo que aprendió como jugador, siendo considerado como uno de los mejores que dio la cantera coruñesa, en particular, la del Dominicos.

Con el club aurinegro conoció muy joven las alegrías y las tristezas del deporte. La felicidad de debutar aún niño de la mano de Picolo y la tristeza de ver cómo su carácter rebelde le impedía disputar una final de la Copa del Rey que ganó el Dominicos y le cerraba las puertas del éxito en A Coruña.

Antes había sido campeón de Europa júnior con una selección española que él capitaneaba.

Emigró a Asturias para estar cinco años jugando al hockey como profesional antes de regresar a un Dominicos que trataba de resurgir y dar el salto a la División de Honor. Nuevo fracaso colegial. Un año en Ordes y se le abre la puerta grande del Liceo. Juega en el filial verdiblanco y las lesiones le permiten vestirse en la vuelta de la final de la CERS que la entidad coruñesa ganó en el 99 ante el Barcelos.

Durante esa época conoce más de cerca a su admirado Fernando Marcos, su gran impulsor en la carrera como técnico. En el 2001 se hace cargo del filial con el que hace una buena temporada, tras la cual se va a Cee para dirigir un proyecto extraño entre el club de la Costa da Morte y el verdiblanco. Es incomprensiblemente cesado y regresa a la cantera del colegio.

Poco a poco hace méritos para volver al filial y su gran oportunidad llega en la campaña 2005-2006 cuando, de la mano de Paco González, el primer equipo verdiblanco camina hacia el descenso. Mediada la temporada, el entrenador es destituido y Copa coge un equipo que con él recupera el buen gusto por el hockey y realiza un sensacional final de temporada.

De ahí, de nuevo, al filial, al que hace unos días situó en lo más alto del hockey rodado nacional. Con él quiere trabajar en División de Honor, pese a que son muchos los que ya lo colocan como el sustituto de Querido. Entre Carlos Gil y él estará el elegido.

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