Red Bull se rebela contra la tiranía del difusor

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El equipo austríaco corta la racha de Brawn GP y consigue la primera victoria de su historia

20 abr 2009 . Actualizado a las 03:00 h.

Red Bull se une a la revolución. Sin el KERS que Flavio Briatore quiere tirar al mar. Sin el doble difusor trasero sobre el que Brawn GP edifica su reinado. Con un buen coche y con el piloto más prometedor de la fórmula 1. Con estos ingredientes, la escudería logró el primer triunfo de sus cuatro años de historia. El RB5 y Sebastian Vettel reinaron en la lluvia de Shanghái. Y Mark Webber completó el doblete. Jenson Button esta vez tuvo que conformarse con un duelo con el austríaco y con el tercer escalón del podio. Fernando Alonso partió de la segunda plaza, quedó relegado a la última cuando repostó justo antes de que fuera retirado el coche de seguridad, y acabó noveno tras protagonizar un trompo que cortó su vuelo hacia puestos mejores.

Más que alas, Red Bull les da aletas a sus pilotos. Navegaron a toda máquina en otro gran premio atípico, repleto de acrobacias acuáticas, con una salida lanzada, con los coches en comitiva detrás del safety car . Vettel fue Neptuno en China. Capeó el temporal que arruinó más de una estrategia, en el que Alonso fue la gran víctima.

Solo Button se atrevió a flirtear con los Red Bull. Pero cuando parecía que el líder del Mundial se disponía a reclamar su dominio en la pista, Kubica embistió a Trulli y trajo de vuelta el coche de seguridad.