Riazor, un campo maldito para Joaquín Caparrós

El actual técnico del Athletic nunca ha ganado en Riazor sentado en el banquillo visitante.


Joaquín Caparrós regresará el próximo domingo por segunda vez a Riazor desde que abandonó el Deportivo en el verano de 2007. El técnico utrerano tratará de acabar con su particular maleficio en A Coruña. Nunca ha ganado sentado en el banquillo visitante.

De hecho, el mejor resultado de Caparrós en sus cinco visitas a A Coruña, cuatro con el Sevilla y una con el Athletic de Bilbao, es el empate que cosechó en el curso 2004-05, gracias a un gol del brasileño Julio Baptista, que firmó el definitivo 2-2 en el tiempo de prolongación.

Un resultado que Caparrós no pudo emular el pasado curso en su primera visita a Riazor tras abandonar el conjunto gallego, ya que el Athletic de Bilbao cayó en A Coruña por un contundente 3-0, en un duelo marcado por «dedicatoria» del argentino Fabricio Coloccini al técnico andaluz tras anotar el primer tanto de los gallegos.

Coloccini, actualmente en las fila del Newcastle inglés, tras celebrar el gol en una esquina, al pasar por delante del banquillo visitante se señaló de espaldas a Caparrós el número y el nombre de su camiseta.

Un gesto, que posteriormente el internacional argentino aseguró que no estaba dedicado a Caparrós, pese a que días antes el argentino había arremetido contra su ex técnico, al que acusó de «falta de comunicación» con los jugadores durante sus dos años de estancia en el Deportivo.

Club en el que el técnico utrerano recaló al inicio de la campaña 2005-06, tras dirigir al Sevilla durante cinco temporadas, cuatro de ellas en Primera División, en las que nunca logró derrotar a los coruñeses en su feudo.

Un gol de Diego Tristán condenó a la derrota (1-0) a los andaluces en la temporada 2001-02, un protagonismo que un curso más tarde recayó en el holandés Royb Maakay, autor de dos de los tres goles del Deportivo, que se impuso al Sevilla en Riazor por un claro 3-1.

En el curso 2003-04 nuevamente fue Tristán, esta vez desde el punto de penalti, el encargado de dejar sin ninguno de los tres puntos en juego al Sevilla, que por fin, un año más tarde, en la campaña 2004-05, logró no volver de vacío de A Coruña.

Un gol de cabeza de Baptista a la salida de un córner en el tiempo de prolongación rescató un punto para el conjunto de Joaquín Caparrós, que pareció condenado a una nueva derrota en Riazor, tras el tanto del argentino Lionel Scaloni, que puso el momentáneo 2-1 para los locales a los ochenta y siete minutos de juego.

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