Caixanova rechaza la propuesta del Celta de reducir la deuda a la mitad

Fuentes cercanas a la entidad aseguran que jurídicamente no puede renunciar a cobrar los préstamos concedidos


El despacho de abogados de Garrigues, que lleva todos los asuntos jurídicos del Celta y lo relacionado con el proceso concursal en particular, lleva meses sin encontrar la fórmula para poder llegar a un acuerdo con su principal acreedor, Caixanova. El entendimiento es indispensable para poder cerrar un convenio que permita agilizar el proceso concursal e ir a la junta de acreedores con posibilidades de hacer viable la continuidad de la entidad. En caso contrario, todas las partes reconocen que se iría a la desaparición del Real Club Celta Sociedad Anónima.

Caixanova ha rechazado la última propuesta del Celta de acceder a una quita de la deuda de un cincuenta por ciento, es decir, perdonarle al club la mitad de lo que le debe. La caja de ahorros considera esta oferta completamente inasumible, entre otras cosas porque según fuentes cercanas a la misma, jurídicamente no puede renunciar a cobrar los créditos concedidos.

Esto ha obligado a Garrigues y al presidente del Celta, Carlos Mouriño, que es que quien tiene que poner el dinero, a buscar otra fórmula jurídica que permita minimizar los riesgos del patrimonio del empresario que hizo su fortuna en México.

Desde Caixanova se han mostrado dispuestos a ayudar al Celta porque son conscientes de la gran importancia que tiene, no solo como club de fútbol, sino por su incidencia en el tejido social de la ciudad. Pero lo harán siempre sin salirse de sus obligaciones y sin que suponga un trato discriminatorio con el resto de sus clientes. Algunas fórmulas que baraja la entidad bancaria son una refinanciación de la deuda, un incremento en el plazo para que las facilidades de pago sean mayores.

Otra de las fórmulas es que Carlos Mouriño compraría esa deuda mediante un crédito participativo, de forma que después ese dinero pudiese convertirse en capital en la ampliación que debe hacerse antes de final de año.

El gran problema de esta negociación es que a Carlos Mouriño le urge llegar a un acuerdo en cuestión de días, porque sin Caixanova la viabilidad del club no tiene solución, y en ese caso él está invirtiendo dinero a fondo perdido, y existe el riesgo de que arroje la toalla, con las consecuencias nefastas para el Celta de que podría ir directamente a su disolución.

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