El beso infalible de Sergio

«Antes de tirar beso el balón, es una manía, como un amuleto, como para demostrarle mi cariño», afirma


Sergio vive un idilio con los penaltis. «Hasta yo mismo estoy asombrado», reconoce. Después de marcar contra el Osasuna el cuarto de la temporada, que valió al Deportivo los tres puntos en juego, el centrocampista aumentó su inmaculada estadística desde el punto fatídico, pues la temporada pasada intentó uno y también lo marcó. Estas cinco penas máximas lo convierten en un tirador infalible, pues, según asegura, nunca falló ninguno en Primera División. «En toda mi carrera deportiva apenas tiraba penaltis cuando había una tanda, en alguna eliminatoria o en algún partido que se decidía por penaltis. Al subir al primer equipo del Espanyol estaban por delante Galca y Roger. Aquí Djalma, Diego Tristán y Makaay», recuerda.

En realidad, su especialización es tardía, pues hasta la pasada temporada no había tirado ninguno. «Poco a poco esta gente se marchó y yo fui quedando de veterano y tuve que asumir responsabilidades en el equipo. Así que empecé más por esta responsabilidad que por saber tirarlos. Además, el año pasado de la armada antigua solo estábamos Valerón, Manuel Pablo y yo, y en los fichajes que vinieron no había ningún especialista», afirma.

El deportivista utiliza la paradinha , pues, considera, «es la que crea más dudas al portero». «El portero tiene una idea preconcebida, igual se va a tirar, y al frenarte en carrera le creas unos instantes de duda que tienes que aprovechar», explica. Djalminha, Fran, Tristán y Galca fueron sus maestros sobre el campo, aunque él muestra una especial debilidad por Mendieta. «Tiene la capacidad de mirar al portero y chutar el balón al otro lado, algo que es muy difícil porque al rematar tú normalmente miras a la pelota», añade.

Pero no solo la técnica engorda su particular estadística. También juegan un papel importante el conocimiento del rival -«le pregunto a Sambade si el portero se tira para un lado, cuál es su lado bueno,...», dice-, el entrenamiento -«me quedo con Dudu, Gustavo, o Fabricio y les digo: ''Aguántame mucho'', o ''tírate para un lado''. La idea es tener sensaciones como si fuera un partido», y, por supuesto, la suerte. «Antes de tirar beso el balón. Es una manía, un amuleto. Es como para agradecerle el gol: ''Entre el golpeo mío y tú lo conseguimos''. Y también para que, si no quiere entrar, pues para demostrarle mi cariño», revela.

Sergio se declara preparado para cuando falle. «Estoy contento con la racha, pero sé que algún día me tocará fallarlo», reconoce. Aunque frente al Osasuna dedicó el penalti a los seguidores deportivistas desplazados a Pamplona, todos sus goles tienen un recuerdo para su familia. «Mi hermano juega en Preferente, está tirando penaltis y tenemos un pique entre comillas: ''Lo has tirado bien, lo has tirado regular''. Juega de central y lleva ocho o diez goles porque sube a los córneres, pero lleva uno o dos penaltis. Por ahora le vacilo yo más a él».

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