El R28 no está a la altura de Alonso


De no haber surgido la cascada de abandonos, Alonso lo hubiera tenido difícil incluso puntuar ayer en Albert Park viendo cómo respondía su monoplaza. El jefe de Renault, Flavio Briatore, y el ingeniero jefe Pat Symonds, se hartaron de repetir que el R28 tenía superados los vicios ocultos del desastroso R27, ese que dejaron de evolucionar a mitad de la temporada pasada para centrarse en el coche que ahora pilota el asturiano. Pero se da la paradoja de que Giancarlo Fisichella fue capaz hace un año de concluir quinto con el R27 en la meta de Melbourne. Y entonces no hubo tantos abandonos que le permitieran remontar numerosas posiciones.

Hay una segunda paradoja. Fernando Alonso acumuló cronos muy discretos durante todo el invierno, excepto en una ocasión, el primer día que se reestrenó con Renault en el circuito de Jerez. Ese día hizo el mejor tiempo... con el R27.

Más que una evolución, Renault ha fabricado un coche nuevo en el que ha procurado una mejor adaptación a los neumáticos Bridgestone y corregido las evaluaciones del túnel de viento, fallidas a la hora de confeccionar el coche del 2007. El penúltimo paso ha consistido en eliminar la quilla en V del morro, sobre el que añaden una aleta copiada a McLaren. Pero el R28 no solo no ha conseguido acercarse a los tiempos de Ferrari o McLaren, sino que incluso emula los méritos telemétricos del R27. Dicho de otro modo: siguen en el mismo charco que en el 2007.

Analizados los parciales de la calificación del viernes, Alonso apenas perdía diferencia con Raikkonen o Hamilton en las dos primeras zonas de Albert Park. Pero las distancias eran insultantes en el tercer parcial, el más amplio y el que recoge zonas más lentas. Aquí es donde el R28 regala décimas a sus rivales, en las salidas de las curvas de marchas cortas.

Fernando Alonso nunca tuvo ocasión de superar ayer al Red Bull de Coulthard ni al Toro Rosso de Bourdais. En los adelantamientos a Raikkonen y a Kovalainen, más que méritos del español, se debieron a errores de los finlandeses, muy sangrante en el caso del de McLaren.

Briatore vende ahora un discurso de fiabilidad, la misma que hizo a Renault campeón hace dos años. Pero entonces la falta de averías iba acompañada de otras muchas virtudes que ahora no asoman en el R28. También anuncia mejoras aerodinámicas para Montmeló. Pero los otros equipos tampoco se están quietos.

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