2008, el Mundial de la venganza


El Mundial del 2008 de fórmula 1 es un menú de 18 platos que se servirán en frío. El entrante se entrega en Melbourne, donde varios pilotos saldrán al circuito buscando los laureles del triunfo o del podio, pero especialmente espoleados por lo ocurrido en el 2007.

Fernando Alonso es el principal damnificado de esa campaña. Su breve y fallida etapa en McLaren convierte al equipo inglés en el objeto de su vendetta particular. Su deseo será ganar el Mundial pero, de no conseguirlo, sería un consuelo para él y para toda la afición española concluir por delante de Lewis Hamilton, el protegido de un Ron Dennis que se resiste a dejar la vida activa en McLaren.

Pero ninguna de las dos metas se antoja fácil. El R28 es un coche bastante menor al Ferrari y a las balas de plata a tenor de lo visto en los test de invierno. Pero Alonso tiene un equipo entero trabajando para él, con Nelsinho como aprendiz.

Lewis Hamilton también clama venganza pero contra sí mismo. Su deuda es con el equipo que lo aupó al liderato, que lo llevó en volandas hacia un título que él tiró por los suelos con las pifias en China y Brasil. Este año es el líder tácito de un equipo que proclama la igualdad absoluta entre sus pilotos como principal mandamiento. Su compañero, Heikki Kovalainen, también se regodeará al pensar en un jefe del pasado cada vez que triunfe con McLaren. Quizá mire a Flavio Briatore, quien le ridiculizó públicamente tras los primeros malos resultados del 2007. Después el finlandés le demostró que era mejor piloto de lo que el italiano ironizaba. Por todo eso, superar este año al Renault tendrá un regusto especial.

Pero el éxito de las balas de plata dependerá en parte del rendimiento de Ferrari, donde otro piloto quiere tachar el 2007 de su mente. Felipe Massa nunca olvidará su sacrificio en Brasil en beneficio de su compañero Raikkonen. Ya sin opciones al título, el brasileño, líder destacado en Interlagos, no pudo disfrutar de una victoria frente a su hinchada para que el finlandés se proclamase campeón. ¿Pide venganza? En absoluto, pero deseará ser él el piloto referencia en la escudería campeona. Será el camino más directo para garantizarse su asiento en un Ferrari del 2009.

Pequeños piques

Además de los deseos de venganza de los grandes, el resto de pilotos también tiene sus piques. ¿Cómo le sabría a Nico Rosberg concluir por delante de McLaren, quien le tentó en el mercado de fichajes para luego declinarle en favor de Kovalainen? ¿Cómo será la relación entre Jenson Button y Rubens Barrichello en Honda después de que el primero insinuara la marcha del brasileño? Y si los Red Bull concluyen por delante de Renault, ¿recriminará Coulthard a sus superiores haberle cuestionado para dejar su sitio a Alonso? ¿Y si la cantera de Toro Rosso vuelve a brillar más que los mayores? Menos posibilidades de resarcirse tendrá Giancarlo Fisichella con su Force India para fastidiar a Renault, la escudería que le despachó por la puerta trasera.

Si el del 2007 fue el Mundial sin Schumacher , el 2008 será la temporada del rencor. La victoria tendrá un valor doble. Salvo para Raikkonen, el único piloto que responde a las contrariedades encogiendo los hombros.

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