«No soy Beckham, él es rubio y de ojos azules; yo aquí paso inadvertido»

DEPORTES

La nueva estrella del Deportivo es ídolo de jovencitas en México, donde tiene un club de fans. Asume el peso de la fama y asegura que lo lleva con mucha humildad

31 jul 2007 . Actualizado a las 21:27 h.

a coruña | Las miles de jovencitas que se desmelenan a diario en su club de fans consideran a José Andrés Guardado Hernández (Jalisco) el David Beckham mexicano. La nueva estrella del Deportivo, como el rubio inglés, levanta pasiones en su país, donde es un ídolo dentro y fuera del campo con sólo 20 años. Guardado asume con humildad el peso de la fama, pero insiste: «Yo no soy Beckham».

-¿La idolatría de sus compatriotas le hace sentirse como David Beckham?

-No, yo no soy Beckham, él es rubio y de ojos azules, llama la atención y además se ha ganado su posición. Yo soy más tranquilo. Tengo enganche con mis queridas mexicanitas, pero aquí paso inadvertido. Es cierto que cuando te dedicas a esto sabes lo que puede pasar si logras el éxito, pero ser figura pública no me molesta.

-¿Y qué tal lo lleva su mujer?

-Bien. La conocí antes de que pasaran muchas cosas. Después empecé a ser famoso, surgió el club de fans, donde tengo muchas seguidoras. Ella lo entiende perfectamente y sabe que la vida del profesional es así. Además, no le gusta el fútbol, y eso está bien porque hablamos de otras cosas.

-¿Quién le ha dado el mejor consejo sobre fútbol?

-Mi padre, para que no pierda el suelo. Siempre me dice que cuanto más grande sea como profesional, más humilde debo ser como persona. Sé que es difícil, pero intento cumplir esa máxima: seguir igual como persona. Me parece un apoyo clave para una carrera exitosa.

-¿Ha tenido ídolos deportivos?

-No, ninguno. Sé que es raro, pero es así. Nunca he sido un fan empedernido, ni de ir a los entrenamientos a por autógrafos. Me gustan jugadores como Zidane, Messi o Ronaldinho, pero nada más.

-¿Quién le ha influido más entonces?

-Mi padre, Andrés, que jugó de defensa en el León de Guanajuato. Me enseñó muchas cosas. Iba con él a la cancha para aprender a golpear el balón, a lanzar tiros libres. Y con las dos piernas, aunque soy de esos zurdos que tienen la pierna derecha para apoyar.

-Se ve que admira usted el Atlas.

-Lo adoro. Empecé en ese club a los siete años y he estado toda la vida. Llevo sus colores tatuados.

-¿Y por qué se ha decidido por el Deportivo?

-Es un equipo que ha hecho cosas importantes en los últimos años, y me parece un buen conjunto para aprender y empezar mi sueño europeo, consolidarme y, si me va bien, poder pensar en algo más grande. Pero quiero cumplir mi contrato y sentirme cómodo aquí.