Un Fenómeno necesitado de cariño

Ronaldo cierra un ciclo en Madrid | El Bernabéu le recibió con dudas sobre su rodilla y le despide pendiente de su báscula. Brilló cuando tuvo confianza, y se va arrastrado por las continuas crisis del club


redacción

Falto de cariño, Ronaldo vuelve a Milán. Como en su vida, se entrega en otros brazos ahora que no se siente querido. Abandona el Madrid y regresa a Italia, donde un día fue feliz. El Fenómeno (Río de Janeiro, 1976) deja un reguero de goles y espectáculo en el momento de su adiós, pese al pésimo gusto con el que gestionaron su marcha desde su entrenador, Fabio Capello, hasta su último presidente, Ramón Calderón.A los 30 años, Ronaldo todavía tiene un camino por recorrer, pese al empeño que puso su club por devaluarle en los últimos meses. Capello dudó de él antes incluso de que se reincorporase tras un Mundial donde igualó el récord de goles en la máxima competición de selecciones. «No le conozco aún, sólo le he visto en la tele y por filosofía no hablo de los jugadores que no conozco», espetó el entrenador italiano durante la pretemporada. Cada cierto tiempo, el italiano desviaba la atención al hablar de que el brasileño se encontraba en «condiciones inaceptables en un profesional del Real Madrid», y que debía «entrenar mejor». Después, el club miró para otro lado cada vez que se especuló con su vida privada. Finalmente, le acabó aislando el ascendente sobre el vestuario de Raúl, desde siempre celoso del protagonismo de Zidane, Beckham y Ronaldo. Nadie le puede culpar del fiasco de esta temporada, porque apenas juega, como el inglés. El Fenómeno abrió el debate sobre si era el quinto grande de la historia del fútbol -junto a Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona- tras explotar en el PSV y asombrar en el Barcelona con 47 goles en 49 partidos. En Italia, sus lesiones de rodilla le impidieron rendir al mejor nivel. Aún así, recaló en el Bernabéu a cambio de 45 millones de euros, una fortuna al lado de los siete a los que Calderón rebajó su traspaso. Las sombras de su últimos meses en el Madrid, con cuatro golitos en partidos oficiales, no ocultan su espectacular contribución al equipo. Marcó cien tantos en los 164 partidos que jugó en cuatro temporadas y media. Ronaldo lució, sobre todo, a las órdenes de Vicente del Bosque. El entrenador salmantino le dio ese cariño que tanto necesita y que le faltó en su última etapa. Y respondió, sin que fuera noticia por lo mucho o lo poco que entrenaba. Del Bosque evitó ayer hablar de Ronaldo más de lo que vio en su etapa como entrenador del Madrid. «Mientras estuve con él, fue entrañable en todo. Llegaron los éxitos y fue un chico excelente. Ronaldo es un hombre que quiere ser feliz. No le gustan los problemas y da la sensación de que ha pasado problemas en esta etapa final», comenta el entrenador junto al que el brasileño ganó una Liga, las Supercopas de España y de Europa y la Copa Intercontinental. «Supongo que tomó la decisión de irse porque no estaría a gusto», añade Del Bosque, quien le vio integrado en el vestuario durante su etapa: «Hizo amistades dentro del club y disfrutó». Ronaldo también lució en la siguiente Liga, y fue pichichi con Queiroz. Cumplió, más incluso que el resto del equipo, en la crisis que se fue llevando por delante a José Antonio Camacho, García Remón, Vanderlei Luxemburgo y López Caro. El debate sobre su peso o su vida privada vuelve cada vez que el Madrid falla. La prensa del corazón chismorreó tanto de la fiesta que ofreció con Daniella Cicarelli en el castillo de Chantilly en el 2005, como de su separación tras un aborto involuntario. Fue la segunda gran ruptura de Ronaldo, que tiene un hijo con Milene Domingues. Después, se enamoró de Raica Oliveira. El club entierra el equipo de las grandes estrellas de los últimos años. Jorge Valdano insinuó hace días que Capello refuerza el núcleo español del vestuario. Pero el cambio le sale caro. Pagó 27 millones por Diarra y vende ahora a Ronaldo por siete. En las últimas semanas, el público del Santiago Bernabéu, que nunca le regaló nada, se animaba cada vez que saltaba al campo. Ronaldo aparecía como la tabla de salvación de un equipo a la deriva. El futbolista siempre se consideró algo cuestionado por la grada. «En el Bernabéu nunca me sentí en casa», comentó hace tiempo. Ahora vuelve a San Siro. Allí goleó para el Inter y ahora intentará ganarse a la afición del Milan.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Un Fenómeno necesitado de cariño