Florentino agota el discurso

José M. Fernández REDACCIÓN

DEPORTES

El tropiezo en octavos de final de la «Champions» cuestiona un modelo que ha invertido 337 millones de euros en fichajes y que sigue sin sacar fruto de la cantera

11 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Cinco años después de su desembarco al frente de la nave blanca, el proyecto de Florentino Pérez zozobra, o, por ser más rigurosos, vuelve a zozobrar. La Juve, un equipo discreto, ha destapado todos los demonios familiares del Real Madrid: de repente, los galácticos han envejecido, la participación de los pavones sigue siendo tan intrascendente como lo había sido durante el último lustro. De nuevo los asuntos extrafutbolísticos parecen más importantes que el juego, en el fondo, la esencia y única realidad capaz de movilizar a millones de aficionados. Otra vez la Juve No es la primera vez que la Vecchia Signora desnuda al Real Madrid. Hace un par de años, el equipo italiano desenmascaró un proyecto que nadie se atrevía a poner en duda. Entonces, Florentino Pérez alardeó de dar el primer gran golpe de timón de su etapa al frente del Madrid: el asunto acabó con Vicente del Bosque y Fernando Hierro saliendo por la puerta falsa; con Claude Makele traspasado al emergente Chelsea de Roman Abramovich y con la llegada de David Beckham y Carlos Queiroz. Lo que el propio presidente blanco definió con un cierto desdén como el librillo de Del Bosque dejó paso al glamur del segundo de Alex Ferguson. Pinchó en hueso Florentino; el Madrid cayó en la final de la Copa del Rey ante el Zaragoza, en cuartos de final de la Champions League frente al Mónaco y ofreció un esperpéntico tramo final de la Liga. Inversión millonaria Ahora, está a punto de cerrar su segundo año sin títulos, un fracaso para un club que ha invertido 337 millones de euros en los últimos cinco años o que en los últimos dos ha visto pasar cinco entrenadores (Del Bosque, Queiroz, Camacho, García Remón y Vanderlei Luxemburgo) y tres responsables de la parcela deportiva (Valdano, Butragueño y Arrigo Sacchi). Es decir, una voracidad que no tiene demasiado que envidiar a la del Jesús Gil de sus mejores días. Con el obsoleto discurso de Del Bosque conquistó el Madrid su último título, la Liga del 2002-03. Zidanes y Pavones El mensaje inicial de Florentino Pérez era absolutamente claro. El nuevo Santiago Bernabéu, una imitación del modelo clásico: cantera y los mejores jugadores del mundo, zidanes y pavones . Llegó Figo, y después Zidane, y más tarde Ronaldo y la temporada pasada Beckham. Cada galáctico, a mil millones de pesetas por temporada. Futbolistas admirados y capaces de vender camisetas. Así hasta desembolsar 56.000 millones de las antiguas pesetas, casi tanto como las plusvalías derivadas de la recalificación de la Ciudad Deportiva, un maná con fecha de caducidad. Marcha atrás Los técnicos pedían centrales y centrocampistas defensivos y Florentino fichaba delanteros. «¿Conoce usted a algún niño que quiere ser defensa?». Pero el presidente blanco tuvo que retractarse el verano pasado. De una tacada, dos stopers clásicos pagados a precio de crack : Samuel (25 millones de euros) y Woodgate (22). En el último mercado de invierno, llegó el danés Gravesen. Por fin el equilibrio táctico, aunque por el camino se hubieran quedado algunos de sus impulsores, como Del Bosque, Valdano, Camacho o García Remón. Culpable, el entrenador Aunque su talante, relajado y aparentemente dialogante, se aleja de la figura del presidente de club al uso, Florentino Pérez no puede evitar algunos de los tics de sus colegas. Jamás emprenderá en público una cruzada antiarbitral o tendrá una salida de tono inesperada, pero tampoco le ha temblado el pulso al abrirle la puerta a Del Bosque, Queiroz o García Remón, ni ha defendido su elección. Los fracasos han llevado el nombre de los inquilinos del banquillo. Como ahora un Vanderlei Luxemburgo empeñado, como sus antecesores, en complacer al jefe. Así, en el once titular nunca faltan los galácticos, aunque el dibujo táctico muestre a Raúl Bravo por la derecha (Salgado no tiene un recambio de garantías), a Figo como media punta, a un Beckham intrascendente o a Raúl perdido. Difícil seguir el rastro de Guti o Solari e imposible el de algún canterano con peso. Los zidanes envejecen y los pavones no existen. El modelo está agotado. Demasiado caro cuando no gana, aunque venda más camisetas que nadie o la prensa rosa persiga con ahínco a sus protagonistas. Más inversiones Todavía supuraba la herida abierta en el estadio Delle Alphi cuando Butragueño, la voz del actual mandatario blanco y el cuerpo del próximo presidente, ya había dejado caer que el Madrid estaba en disposición de invertir 120 millones de euros en nuevas incorporaciones. Es decir, un nuevo impulso (¿imaginativo?) para acallar cualquier atisbo de crítica: Robinho, Gerrard, Joaquín, Totti... Más zidanes , más galácticos para incrementar los ingresos de merchandising , un escudo apropiado cuando el asunto no funciona. Como ahora.