Entrenadores a la fuga

Las espantadas de técnicos son frecuentes esta temporada, desde los casos ilustres de Völler y Camacho hasta el del británico Bobby Gould, que dimitió en el descanso de un partido


redacción

Entre las tendencias de la temporada 2004-2005, destaca una que hace furor en esas ostentosas pasarelas futbolísticas que son los banquillos: la espantada. La tradición era despedir al entrenador. Ahora muchos se van por iniciativa propia. Lo hicieron técnicos ilustres, ex seleccionadores como José Antonio Camacho y Rudi Völler. Ellos protagonizaron los portazos más sonados y sonoros, por tratarse del Real Madrid y del Roma los clubes afectados. Pero fue el británico Bobby Gould el que se despidió con más prisas. Su equipo, el Peterborough United, de Tercera División inglesa, caía por 1-0 ante el Bristol Cuty en el descanso. Y Gould ni siquiera esperó a la reanudación.«Estuvimos hablando de cosas del partido en el vestuario y Bob no dijo nada especial. Sólo cuando los jugadores saltaron al campo, comentó que se largaba, que no quería saber nada de este equipo», explicó Barry Fry, presidente del club británico. Gould también abandonó por una decisión personal el banquillo más ilustre que ha ocupado hasta ahora: el de la selección de Gales. Abandonó después de una derrota ante Italia por 4-0 en junio de 1999, en un encuentro clasificatorio para la Eurocopa del 2000. El enfrentamiento que supuso el adiós internacional de Gould se celebró en Bolonia, un nombre de infausto recuerdo para Rudy Völler. El entrenador alemán protagonizó otra de las despedidas más inesperadas de la presente temporada al dejar al Roma tras una derrota por 3-1 ante el cuadro boloñés. «Nunca he visto tanta indisciplina», explicó el preparador alemán, que no duró ni un mes al frente del equipo italiano. Völler había llegado a la entidad romana el 31 de agosto como sustituto de Cesare Prandelli, que dejó su cargo debido a la enfermedad de su mujer. Curiosamente, Prandelli relevó a otro huido: Fabio Capello. El que fuera técnico del Real Madrid, con contrato y sin previo aviso, dejó plantado al Roma para incorporarse al Juventus, un conjunto que no despierta precisamente simpatías en la capital italiana. El Roma todavía no se ha recuperado de tantos virajes en su timón. Lo demostró la semana pasada ante el Madrid, otro cuadro al que se le fugó el técnico. Y no era la primera vez en la que Camacho demostraba sus dotes de escapista en el club blanco. El entrenador de Cieza, esta vez deslumbrado por tanta estrella galáctica en el vestuario, es un reincidente. En 1998 se fue del Madrid antes de comenzar la temporada. Duró en su cargo 22 días. Se marchó porque quería con él a su preparador físico de confianza, algo con lo que el club no comulgaba. Cuatro años después dejó de forma sorprendente su puesto de seleccionador tras el Mundial del 2002 cuando él mismo aseguró que seguiría después de la competición. «La vida tiene etapas y este ciclo se ha acabado», dijo entonces. Pero las espantadas de altos vuelos no sólo se limitan a Camacho. Luis Aragonés no sólo abandonó el Betis «por motivos personales», ya que además señaló que dejaba el fútbol. Era julio, 1998. El Sabio de Hortaleza no soportó la política de fichajes del club andaluz, que era como decir los fichajes de Ruiz de Lopera. Y se han producido fugas mucho más cercanas y recientes. Como la dimisión de Radomir Antic como entrenador del Celta. Fue en marzo de este año, cuando el equipo gallego ya enfilaba hacia Segunda División. El capítulo todavía duele en Vigo. Pero, sin duda, los precedentes no son tan espectaculares como lo sucedido en esta temporada. Entrenadores que se van solos a pares.. Si Jesús Gil levantara la cabeza...

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