España combate los sustos diarios con buen humor


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Los sustos no paran para España. Desde que José Antonio Camacho citó a sus futbolistas para iniciar la concentración de cara al Mundial de Corea y Japón, los contratiempos se han ido sucediendo. Primero fue Albelda, que llegó con problemas físicos, fruto de la larga temporada. Días después, su compañero de equipo, Santiago Cañizares, se enemistó con Armani ¿su colonia¿ y dijo adiós a la cita asiática con una sospechosa lesión. Jornadas más tarde, Diego Tristán dejaba de entrenar con problemas musculares. El martes, Fernando Morientes sufrió un esguince de tobillo. Y, por si todo esto no fuera suficiente, ayer fue Rubén Baraja el que protagonizó el penúltimo susto al técnico de Cieza.El centrocampista del Valencia se produjo un leve esguince en su tobillo izquierdo, pero, afortunadamente, su lesión no es nada importante y podrá estar a disposición de José Antonio Camacho de cara al compromiso del próximo domingo frente a Eslovenia.Fueron momentos de tensión similares a los vividos un día antes con Fernando Morientes, quien, ayer se ejercitó por su cuenta, pero a un ritmo aceptable, lo que indica que también podrá ser de la partida ante la selección que dirige Strecko Katanec.Y mientras algunos de los internacionales evidencian síntomas de lo larga que fue la temporada, algo que amedrenta a Camacho, el grupo opta por el buen humor para espantar el posible gafe que le persigue desde el inicio de la concentración.Así, tras la sesión matinal de ayer se pudo ver cómo el portero más joven del Mundial, Iker Casillas, y Luis Enrique eran manteados por sus compañeros.Fueron instantes de asueto antes de que, por la tarde, todo el grupo analizase a su rival. Transcurrió durante una sesión de vídeo en la que Camacho explicó a sus hombres el juego del rival. Tras la disertación, el grupo se trasladó al campo de entrenamiento y practicó sobre lo expuesto por el seleccionador momentos antes.Hoy, la plantilla realizará una única sesión preparatoria, que se desarrollará durante la tarde, teniendo la mañana libre.Y mientras los españoles combinan trabajo con diversión, su primer rival se encuentra perseguido por un proceso gripal que ha tumbado a varios de sus futbolistas, que tratan de recuperarse para la cita del domingo.Quizá sea por ello que el ex-valencianista Zahovic sorprendió ayer con sus declaraciones: ¿Confío en mi equipo, pero para ganar a España haría falta poco menos que un milagro¿, argumentó.

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