Atila cabalga en Riazor

M. FERREIRO A CORUÑA

DEPORTES

El Valencia, próximo rival del Deportivo, ha logrado inscribirse en la categoría de rivales que muerden. Y hasta el hueso si es necesario.

06 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Que viene Atila. Agítese la necesidad de un triunfo reparador para el conjunto blanquiazul y mézclese con la habitual contundencia del juego de la escuadra ché. Y agréguese la rivalidad entre los dos equipos alimentada con un largo historial de agravios. El plato se cocinará el domingo en la olla de Riazor.. Los números prometen más que palabras. Los de Rafa Benítez están en el segundo puesto del ránking de faltas cometidas en lo que va de temporada (329, una media de casi 22 infracciones por encuentro), sólo superados por el Tenerife. En este apartado, el Dépor se encuentra en el extremo opuesto de la lista, en la antepenúltima plaza. David Albelda logra el bronce de momento en la clasificación individual de faltas, con 47, sólo por detrás del sevillista Podestá y del céltico Catanha. Son expeditivos, pero discretos. La reincidencia no parece ser motivo de castigo arbitral. Las cifras de las infracciones no se corresponden con las tarjetas que reciben los valencianistas, cuya media es cercana a la de la Liga. Aún así la diferencia es evidente: 42 tarjetas amarillas para el Valencia y 25 para el Dépor, que ocupa el último puesto. El consuelo, que el choque se celebre en A Coruña. Porque en su casa, los de Benítez son todavía más peligrosos. Tres se encuentran entre los diez primeros anfitriones más agresivos: Curro Torres -toda una revelación-, Albelda -ese clásico-, y Carboni -cómo no, un italiano en el reino de la dureza-. Javier Irureta afirmó que sus hombres salieron «algo blandos» en los últimos encuentros y que esto incidió en los resultados negativos. Ir de bizcochitos parece la peor actitud para enfrentarse a uno de los bulldogs de la Liga.