Publica un facsímil del primer tomo de las memorias del marqués de Bradomín que reproduce la última versión revisada por el autor en 1933
01 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.A menudo se olvida el perfeccionismo de Ramón María del Valle-Inclán (Vilanova de Arousa, 1866-Compostela, 1936), que lo empujaba obsesivamente a reescribir sus obras o a encargarse personalmente no solo de editarlas, también se ocupaba del diseño del libro, de su concepción, de la composición de la página y de las tipografías, de los dibujantes, y hasta compraba el papel, escogía la imprenta y tutelaba la distribución.
A ese obsesivo hombre orquesta rinde tributo el sello santiagués Alvarellos con la publicación de un cuidado facsímil del primer tomo de las memorias del marqués de Bradomín, Sonata de otoño, que reproduce la última versión revisada por el autor en 1933 —apenas unos años antes de su fallecimiento— y auspiciada por la República, que la adquiere casi de modo íntegro para sus misiones pedagógicas —una tarea que, curiosamente, realizaba Luis Cernuda—.
Todo esto habla de su empeño y capacidad para la reescritura, ya que la primera aparición de este libro —que inaugura la ambiciosa tetralogía dedicada al icónico personaje «feo, católico y sentimental»— data de marzo de 1902 (el proyecto concluye, un hito de la prosa modernista, en 1905). Aunque, como acostumbra, Valle-Inclán produce la edición por su cuenta y riesgo, la tranquilidad que le da tener vendida buena parte de los ejemplares —relata en el prefacio su biógrafo, estudioso y nieto, Joaquín del Valle-Inclán Alsina— anima al escritor a «abandonar la estereotipia de ediciones anteriores y componer los libros de nuevo». Porque, para el autor, razona el prologuista, «la presentación de sus libros era asunto de alta importancia», una dedicación llena de rigor y competencia que, lamenta, no es valorada suficientemente por los lectores y la crítica. De ahí la oportunidad y la relevancia de la labor y el esfuerzo del sello Alvarellos.