Luz Casal resplandece en el festival que quiere convertir en eterno

Montse García Iglesias
montse García REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

El público se entregó a la artista en la jornada final de la cita en su casa natal en Boimorto

01 sep 2026 . Actualizado a las 13:02 h.

«Tú sobre el escenario. Yo entre la multitud. [...] Lo que tú me provocas es sobrenatural. [...] Si es parte de un hechizo, no quiero despertar», cantó Luz Casal nada más subirse al escenario de su casa natal en Boimorto durante la tercera jornada del festival que impulsa. La letra es de su tema ¿Qué has hecho conmigo? y se refiere a la conexión profunda que percibe una fan al asistir a un concierto en directo. Unas palabras que fueron todo un augurio del sentimiento que se generó entre el público que la escuchó, la acompañó con sus voces y la aplaudió, además de emocionarse, durante la hora larga que la artista estuvo sobre las tablas.

Su actuación no formaba parte del cartel inicial. Es más, se anunció solo tres días antes tras las ausencias de Pablo Alborán y Boikot por cuestiones médicas. «Yo creía que no iba a estar esta tarde en el escenario, pero como soy el comodín, valgo para todo», afirmó la artista entre sonrisas al poco de iniciar su concierto. Y ese «comodín», como se autodenominó, se convirtió en el gran referente de la tarde, como se apreciaba en el público que aguardaba desde mucho tiempo antes delante del escenario principal. Especialmente coreada fue Un nuevo día brillará. Así, después de que Luz Casal pidiese en el ecuador del concierto que preparasen «as gorxas», miles de voces interpretaron junto a ella y también en solitario «quiero ser el rojo del amanecer. El sol de nuevo brillará, se llevará la soledad que en mí se quiere instalar». No fue la única ocasión durante la tarde. Así, fueron muchos los que la acompañaron en No me importa nada, Entre mis recuerdos —que dedicó a la memoria de su padre—, Loca, Un pedazo de cielo y Rufino. Donde se hizo el silencio fue en la despedida, con la cantante interpretando Negra sombra acompañada por un invitado especial, Budiño, que había sido uno de los protagonistas de la jornada del sábado. Nadie quiso romper la energía que se generaba con una Luz Casal que se entregó de principio a fin. El aplauso final de las miles de personas asistentes fue atronador.

La actuación, además, llegó cuando el festival cumplió quince ediciones. Por ello, la artista agradeció a todos los que durante este tiempo ayudaron a hacerlo posible, incluyendo a todo el equipo, a los patrocinadores, al Concello de Boimorto y «a todos los vecinos por su paciencia por recibirnos a tantos como somos». En esas palabras tuvo un especial reconocimiento al público por acompañar de manera «fiel, leal y entusiasta» una cita con una vertiente solidaria —este año apoyarán a Cogami—. «Gracias por ayudarnos para que este festival siga existiendo por lo menos hasta que yo viva. Además, ya lo dejaré atado y bien atado para que cuando yo no esté siga existiendo», afirmó entre los aplausos del público.

Pero la anfitriona no fue la única protagonista de la jornada final del Festival de la Luz, en la que los asistentes dejaron guardados los chubasqueros y los paraguas para ponerse los sombreros y la crema de protección solar. Entre las bandas estuvo la argentina Ráfaga, que hizo bailar a miles de personas a las dos de la tarde al ritmo de su pegadiza canción Mentirosa. De poner el colofón al medio centenar de conciertos de este año y decir hasta el 2027 se encargó Dorian.