Alice Kellen: «'El Club del Olvido' viene a simbolizar un refugio y, también, como son algunos refugios, una condena, eso, en el sentido simbólico»
CULTURA
La nueva novela de la escritora superventas explora el deterioro que el tiempo causa en las relaciones humanas
22 jun 2026 . Actualizado a las 19:16 h.Con 16 novelas publicadas, Alice Kellen (nombre artístico de Silvia Hervás) regresa al ruedo con El Club del Olvido (Planeta), un espacio que, según explica la autora, «viene a simbolizar un refugio y, también —como son algunos refugios—, una condena; eso, en el sentido simbólico». El Club del Olvido es un local de copas que deciden abrir cuatro amigos de la infancia, momento en que aparece un personaje nuevo, Dalia, que lo cambia todo.
—El libro se publicó hace unos días, ¿cómo está siendo recibido?
—Bien. En cada novela me gusta jugar y hacer algo distinto. Eso te enfrenta a que, en ocasiones, los lectores no saben muy bien qué esperar. Y ahí está la gracia. Es un juego creativo en que vas viendo las diferentes reacciones de quien espera, a lo mejor, algo similar a otra novela que le ha gustado y de quien agradece lo inesperado.
—Y, en este juego, ¿qué «feedback» le llega de sus lectores?
—Ha habido un poco de todo. Me quedo con la idea de que les gusta cómo la novela refleja el paso del tiempo, habla de esas amistades de la infancia y de cómo nos enfrentamos a ellas cuando, con los años, te cuesta hallar los puntos en común con esa persona. Son cosas que todos hemos vivido, y los lectores se pueden sentir identificados en un montón de temas que duermen en la novela.
—¿Qué sustenta esas amistades que conservamos de la infancia?
—No lo sé, y es un poco el motivo por el que escribí la novela. Me intriga cómo son las amistades con las que ya realmente no tienes mucho en común. Eres consciente de que, si conocieses a esas personas en la actualidad, no llegarían a convertirse en tus amigos, pero has crecido con ellas y has ido de su mano durante una parte muy importante de tu vida. Te marcan, las sigues recordando, están presentes aunque lleves tiempo sin verlas. A todos nos ha pasado que, de pronto, te dicen que fulanito ha muerto y te impacta, cuando hacía 15 años que no lo veías. Y es que, en la época de los veintitantos o los diecialgo, la amistad era lo más importante de tu vida. Luego, todo va cambiando. Hay que entender que forman parte de tus cimientos.
—Acaba de publicar «El Club del Olvido», en junio llega al cine la adaptación de «Todo lo que nunca fuimos», y un mes después Netflix estrena «El mapa de los anhelos». ¿Cómo lleva todo esto?
—Lo llevo como siempre, muy agradecida por estos últimos años, por todas las experiencias que conlleva esto, por poder aprender nuevos lenguajes, como el audiovisual, por experimentar con las novelas y tener esa conexión con los lectores. Mi vida diaria no cambia muchísimo, salvo cuando estoy de promo. Soy muy terrenal y consciente de que todo esto pasará. Ya han ido cambiando cosas con el paso de los años, e intento vivirlo como un regalo, pero tampoco me aferro. Lo laboral es una parte más de tu vida, pero que no tiene que ser algo troncal.
—¿Qué se vive con más nerviosismo: la inminente publicación de un libro o un estreno cinematográfico basado en su novela?
—La publicación, porque es lo que es mío, lo que considero que es mi trabajo, lo que sé hacer. Aunque, evidentemente, también da mucho vértigo el tema de la película o de la serie. Pero ahí es como un trabajo más conjunto, de equipo: cada uno sabe de lo suyo y te dejas llevar. En cierto modo, a veces, me siento como una espectadora más a la hora de ver la peli o los capítulos que ya he ido visualizando.
—«El Club del Olvido» arranca en 1993, cuando usted tenía solamente 4 años, ¿cómo fue escribir de esa época?
—Evidentemente no viví mi juventud en esa época, pero es cierto que te acuerdas mucho más de las cosas de tu infancia y juventud. Cuando yo tenía 14 años, por ejemplo, no había redes sociales, y con 16 creo que tampoco. Era todo muy diferente. Sí que tenía un poco dónde ver e imaginar esa vida que, en muchos sentidos, era diferente, sobre todo en las formas de relacionarnos. Me gusta mucho ir atrás, y tengo otras novelas ambientadas en los años ochenta. Me parece interesante el contraste. Es que me gustan muchas cosas de entonces: la música, el cine... En algunos aspectos me siento más conectada con esas décadas, y creo que le pasa a mucha gente. Bebes de aquí, bebes de allá y vas cogiendo de todas partes.
—Después de «El Club del Olvido», ¿ya tiene pensado qué vendrá?
—Tengo pensadas, creo, las dos siguientes. Estoy trabajando en ello, aunque, luego, entras en el torbellino de la gira y siempre te pilla el toro. Estoy en ello. El problema no son las ideas, sino volcarlas, defenderlas, promocionarlas... Lo más importante de la escritura es no dejarte llevar por esta vorágine de todo lo externo y seguir manteniendo las ideas, los temas de que te interesa hablar, las ganas.. Y eso sí sigue intacto.