Enrique Piñeyro: «Mi espectáculo le quitará el miedo a volar a quien lo tenga, pero le infundirá un miedo atroz a todo lo demás»

Javier Becerra
javier becerra REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Enrique Piñeyro.
Enrique Piñeyro. .

El actor y piloto argentino representa «Volar es humano, aterrizar es divino» el próximo 18 de abril en A Coruña

12 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Enrique Piñeyro (Génova, 1956) regresa a Galicia con Volar es humano, aterrizar es divino, una experiencia inmersiva que combina cine, teatro y una cabina de avión a escala real. El comandante y actor estará el 18 de abril en A Coruña (Teatro Colón, 20.00 horas, desde 19,60 euros) para demostrar, con humor, que el verdadero peligro no está en el aire, sino en la superficie.

—¿Cómo decide uno llevar a un escenario algo tan técnico como es la aviación?

—Básicamente nace de una película que yo había hecho que era sobre un accidente que tuvo la compañía en la que yo volaba. Cuando terminó, yo estaba ahí parado frente al público y las preguntas empezaron a durar tanto como la película. Era mucho más divertido porque el humor es inevitable, por más que sean temas dramáticos. Empecé a pensar: ¿Cómo hago para hacer esto, que es lo que más me gusta del cine, sin tener que hacer una película antes? Ahí surgió la idea del teatro. Obviamente, comparando lo que hacemos en los aviones con lo que hacemos en la vida en superficie, todo se vuelve ridículo, se vuelve gracioso, y si es gracioso, tenemos un show.

—¿Pero qué es más ridículo, lo que se hace en el avión o lo que se hace en tierra?

—En el avión no se hace nada ridículo en general. Si hiciéramos en tierra lo que hacemos en el avión, sería un mundo más amable, más seguro, con más respeto por la vida y mejor comunicación. Si en un quirófano se usara la lista de chequeo, el riesgo de muerte bajaría a la mitad. Si se aplicaran esos procedimientos en la justicia, si se investigara como se investiga en la aviación, no habría tantos culpables sueltos. En la aviación no penalizamos los errores porque son parte de la conducta humana; usamos mecanismos para detectar las fases tempranas y minimizar sus consecuencias. No privilegiamos la memoria como hace el sistema educativo. El sistema educativo le toma cosas de memoria, usted tiene que acordarse. Bueno, no todo el mundo tiene memoria; es una característica como la estatura o el color de ojos. Por eso usamos listas de chequeo.

—Sin embargo, hay muchísima gente que sigue teniendo un miedo atroz a volar. ¿Le recomendaría su espectáculo?

—Sí, mi espectáculo le quitará el miedo a volar a quien lo tenga, pero le infundirá un miedo atroz a todo lo demás que hace. Eso sí que es peligroso. Tenemos gente que vuelve al aeropuerto y se va en el mismo coche, que es donde va a chocar y se va a matar.

—¿Sigue volando?

—Yo llegué acá volando. Nunca dejé de serlo. Estoy volando. Hoy aterricé en Alicante volando yo mismo el avión.

—¿Tira del humor negro o del humor blanco en su función?

—Es bastante blanco porque no usamos ni una sola mala palabra. Es bastante negro porque es un poco gore y es bastante ácido también. Así que es un cóctel.

—¿Cuál es el mito más arraigado de los aviones que desmonta? —El de YouTube con los aterrizajes peligrosísimos, que son simples aterrizajes con viento cruzado; por eso el avión está torcido. No es porque esté tratando de hacer otra cosa, está «corrigiendo deriva». Porque cuando una masa de aire se mueve, si uno quiere apuntar a una pista, tiene que corregir el movimiento de esa masa de aire. Es como el carrito del supermercado que, cuando se le traban las ruedas, se lo ve torcido pero anda derecho. Es más o menos lo mismo.