Abanca exhibe en Madrid una amplia y valiosa muestra de su fondo escultórico

CULTURA

La exposición «Espacio y tiempo», inaugurada este martes en la Casa de América

04 mar 2026 . Actualizado a las 14:42 h.

Espacio y tiempo. La escultura en la colección Abanca. Es el título de la exposición que se inauguró este martes en Madrid en la galería de arte de la Casa de América y que se puede visitar a partir de hoy y hasta el 23 de mayo. «Las esculturas son las protagonistas, pero también hay algunos cuadros que establecen un diálogo con ellas», asegura a La Voz el comisario Diego Gascón. La muestra, que presenta una amplia y valiosa muestra del fondo de Abanca, invita al espectador a reflexionar sobre cómo se complementan la escultura y las obras de arte plásticas y se desafían mutuamente. Se trata de un recorrido cronológico, dividido en tres espacios, que comienza a finales del siglo XIX, continúa con la vanguardia de mediados del XX y llega a la actualidad. Reúne 50 obras de 41 artistas, entre los que destacan Eduardo Chillida, Jorge Oteiza, Pablo Picasso, Fernand Léger, Francisco Leiro, Juan Muñoz o Susana Solano. La planta baja está presidida por una escultura en cerámica de Antonio Tapiès. Destaca Sileno acarreado por tres sátiros, de Francisco Leiro, realizada en madera de nogal, «obra de uno de los grandes artistas españoles de la actualidad que remite a la escultura clásica, con una referencia a Miguel Ángel, en concreto a las figuras de las tumbas de los Médici», señala Gascón.

En la primera planta se encuentran las obras del gallego Isidoro Brocos, «que representa la tradición y trabajaba con los parámetros puramente clásicos, a finales del siglo XIX, y fue maestro de Picasso», explica. Ese vínculo se visualiza con un óleo sobre lienzo del pintor malagueño, que a su vez se pone en relación con una obra de Julio González, Tête dite ‘Le tunnel’ [Cabeza llamada El túnel] (1932-1933), «una de las grandes piezas de la exposición de un renovador absoluto de la escultura». Ambos se conocieron e influyeron mutuamente.

En la siguiente sala aparecen en primer término seis esculturas de bustos «que funcionan como el índice en un libro, cada una de ellas representa un estilo», y desembocan en Desocupación no cúbica del espacio (1958-1959, de Jorge Oteiza, «que sigue el camino abierto por Julio González de crear una escultura a partir del vacío». Resaltan dos piezas de Baltasar Lobo de desnudos femeninos, que ponen «en diálogo con Manuel Colmeiro»; y dos lurras [tierra, en euskera] de Chillida, de 1980 y 1985, y que son «otras de las joyas de la exposición».

La planta segunda se abre con las cuatro impresionantes figuras, en madera policromada, de las Recolectoras (2003), «un homenaje de Leiro a las mariscadoras que ayudaron a recoger el fuel del Prestige, donde convierte a personas normales en grandes monumentos». A su lado, un cuadro de Antón Patiño, con el que dialoga. Destacan cuatro obras de escultores gallegos: Cosecha del 95, Cosecha del 96, de Jorge Barbi; Ataque, de Mon Vasco; Esperando, de Acisclo Manzano; y Escultura móvil, de José María de Labra. En el cierre de la muestra otra pieza cumbre: Laughing chinese man with mirror [Hombre chino riendo con espejo] (1997), realizada en resina de poliéster y madera, de Juan Muñoz. «En esta obra somos espectadores y de repente nos convertimos en protagonistas mirando al espejo», señala Gascón.

En el acto de inauguración, el consejero delegado de Abanca, Francisco Botas, destacó que esta exposición afianza el vínculo del banco con Casa de América y es «la prueba de la voluntad, de la sintonía y de un proyecto sólido a largo plazo», y que da continuidad a Arte entre continentes, proyecto que se exhibió en el último trimestre del 2025.

León de la Torre, director general de Casa de América, afirmó que «la muestra simboliza un viaje de ida y vuelta entre sensibilidades, lenguajes y tradiciones que define la vocación» de esta inquieta institución.

Para facilitar que cualquier persona pueda visualizar las obras de forma digital y con alta calidad, se ha realizado un modelado en 3D de todas las esculturas. Para ello, solo es necesario leer el código QR incorporado a las cartelas de las obras en la sala de exposiciones o entrar en la web de la colección Abanca.