Muere Robert Duvall, el legendario actor de «Apocalypse Now» y «El Padrino», a los 95 años

Oskar Belategui BILBAO / COLPISA

CULTURA

Robert Duvall en una imagen de archivo.
Robert Duvall en una imagen de archivo. ZUMA vía Europa Press | EUROPAPRESS

El aclamado intérprete, que debutó con «Matar a un ruiseñor» y ganó un Oscar por «Gracias y favores», falleció el domingo en su hogar

16 feb 2026 . Actualizado a las 20:35 h.

Solo por figurar en los repartos de dos películas míticas como El padrino y Apocalype Now, Robert Duvall ya merecería figurar en las enciclopedias del cine. Robert Duvall, el sibilino consiglieri de los Corleone, el coronel Kilgore que gozaba con el olor a napalm, ha muerto a los 95 años este lunes en su casa de Middleburg, Virginia, rodeado de sus familiares, según ha informado su esposa. «Ayer dije adiós a mi amado esposo, queridísimo amigo, y uno de los mayores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar», asegura Luciana Duvall, su mujer argentina, 41 años más joven, con la que se arrancaba a bailar tangos.

Robert Duvall era historia de Hollywood. Ganador de un Oscar por Gracias y favores en 1984, podía recordar de primera mano los desfases de Marlon Brando en La jauría humana, la amabilidad de Gregory Peck en su debut en el cine, Matar a un ruiseñor, y lo orgulloso que se sintió cuando John Wayne se lo cargaba de un tiro en Valor de ley. Hablaba de las leyendas con la familiaridad de quien las trató. Su nombre permanece asociado al mejor cine americano de los 70, una edad de oro que aseguraba no echar de menos, tal como contó a este periodista en sus dos visitas al Festival de San Sebastián: la primera en el 2003 para recoger el Premio Donostia y la segunda seis años más tarde como protagonista de El último gran día, la única película estadounidense a concurso aquel año en la sección oficial.

Duvall imponía en persona, pero rompía a hablar y derrochaba jovialidad y buen humor. En sus respuestas saltaba del inglés al castellano con acento porteño. La razón no era otra que su esposa argentina, la directora Luciana Pedraza, con quien se casó en el 2004 tras tres matrimonios fallidos. Nacido en San Diego en 1931 en el seno de una familia de militares, luchó dos años en la Guerra de Corea y a su vuelta comenzó a tomar clases de interpretación en Nueva York. Dormía en el sofá de un apartamento en Broadway que compartía con Dustin Hoffman y Gene Hackman.

Cuando debutó en Matar a un ruiseñor en la piel del inadaptado Boo Radley tenía 31 años y ya estaba calvo, por lo que supo envejecer de manera sutil. La jauría humana, Bullit, M.A.S.H., La conversación, Network... Duvall aseguraba no sentir nostalgia del Hollywood libre y arriesgado de los 70. «Hoy se hacen películas igual de buenas. Hace poco he visto En tierra hostil, de Kathryn Bigelow. ¡Dos veces en una semana! No tiene nada que envidiar a aquellas otras», aseguraba el actor, que podía presumir de haber vivido el mítico rodaje de Apocalypse Now, que le tuvo seis semanas en la selva de Filipinas. «Fue una locura, nos pasó de todo: un tifón, problemas de presupuesto... Me quedo con el montaje del director que hizo Francis años después: tengo más escenas, ja, ja».

Robert Duvall era un artista polifacético, un experto jinete que cantaba temas country y que dirigió cinco largometrajes entre 1974 y el 2015. En una de ellas, Camino al cielo, en la que interpretaba a un predicador de Texas, puso de su bolsillo cinco millones de dólares cuando ningún estudio quiso financiarla. Estuvo siete veces nominado al Oscar y obtuvo la estatuilla en 1984 por Gracias y favores, una historia de caída a los infiernos y posterior redención en la que encarnaba a un cantante country que lo perdió todo por su alcoholismo.