Alfonso Casas lanza «Rosa», un cómic para aprender a vivir sin un ser querido

La Voz MADRID / EFE

CULTURA

Viñeta inicial del comic de Alfonso Casas.
Viñeta inicial del comic de Alfonso Casas. . | EFE

La obra aborda el duelo por el fallecimiento de su madre a causa de un cáncer de páncreas

11 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Una viñeta con el tique del dispensador de citas del hospital de día de oncología del Miguel Servet y un mensaje: «La única cita a la que no pudiste acudir». Así comienza el cómic Rosa de Alfonso Casas, un diálogo del ilustrador con los monstruos que le acompañaron en el proceso de duelo por la muerte de su madre.

El cómic, un monólogo de autoficción como lo define el propio Casas (Zaragoza, 1981), publicado por Random Cómics, aborda el duelo por el fallecimiento de Rosa a causa de un cáncer de páncreas, pero también es una historia construida con la experiencia de un segundo duelo sufrido ese mismo año por el propio autor: la muerte de su mejor amiga.

«¿Tienes miedo, mami?», es la primera pregunta que se hace el autor en su obra y que ilustra con las manos del autor cogiendo entre las suyas la de su madre. El libro es un ejercicio de ordenar las propias emociones y «de alguien (él mismo) que quiere saltarse el dolor de un proceso de duelo y cómo se da cuenta de que es imposible», explica. Y a ese dolor, dice, «hay que encontrarle un hueco y acomodarle en el día a día para seguir adelante».

A través de sus vivencias, Casas hace un cómic en el que convierte su experiencia personal en algo universal «porque la muerte toca a todos en algún momento y duelos hay muchos». Explica que el cómic tiene un único personaje porque no pretende contar la historia de nadie más: «Es una decisión personal que corresponde a la línea de mis últimos libros, construir un universo de autoficción a partir de monstruos que representan las emociones».

El ilustrador explica quedibujar sobre su madre no era una forma de aliviar el dolor, «sino una estrategia (in)consciente para no afrontarlo», y conservarla un poco más a su lado. Sin embargo, la realidad se manifestaba de forma recurrente e irrumpían los pensamientos: «Voy a llamarla para hablar un rato», «voy a escribirle a ver qué tal», «voy a pasarle esta foto...».

Casas comenta que el cómic fue un ejercicio para ordenar sus emociones a partir de pequeñas reflexiones gráficas, que al final va desenmarañando. En definitiva, es un viaje que aborda las cuatro fases del duelo: la negación, la ira, la culpa y la aceptación y el autor lo hace, afirma, «desde la más absoluta honestidad». Solo dos colores, rosa y azul

El autor explica que el cómic supuso un proceso de introspección fruto de las reflexiones sobre los dos duelos que sufrió este año, y para contar la historia optó por dos colores: el azul y el rosa. Eligió el rosa por su madre: «Es el color de los fondos de las páginas y el lienzo sobre el que se dibuja el cómic», mientras que el azul es el color de la tinta; y el fantasma, el único elemento blanco, representa la ausencia. Para construir el cómic, el dibujante recurrió al boceto de lápiz y papel, aunque el resultado final es digital.