El supergrupo congregó a decenas de fans del rock americano de los noventa
01 dic 2025 . Actualizado a las 18:19 h.Seguramente, la revolución que experimentó la música tras la gran crisis financiera haya roto la secuencia, pero esta dice que, cuando eres joven, escuchas grupos y, cuando eres adulto, a los integrantes de estos en solitario. Los seguidores del rock alternativo americano de los noventa ya han alcanzado otra fase: la de los supergrupos. Algo más de dos centenares de ellos acudieron a materializar ese tercer escalón el domingo en la sala Capitol de Santiago con Drink The Sea.
Peter Buck (REM), Barrett Martin (Screaming Trees), Alain Johannes (Queens Of The Stone Age) y Duke Garwood (Mark Lanegan Band), acompañados de Lisette García y Abbey Blackwell, ofrecían en la capital gallega el tercer concierto de su historia. Plasmaron el contenido de su doble disco homónimo con las proyecciones de Tad Fettig a sus espaldas. Y, así, el desolado blues-rock arrastrado y al ralentí (con el fantasma de Mark Lanegan planeando sobre la sala constantemente) que mandó en una buena parte del bolo se mezcló con paisajes de juncos en pantanos y áridas planicies sobre las que parecía caminar la voz de Garwood. Igual que ocurre en los discos, la banda tiene el sonido y el oficio para construir canciones, pero estas llegan a un momento que coquetean con el tedio cuando les cuesta enganchar con la emoción. Por eso se agradecieron los paisajes selváticos influidos por el jazz, que a veces parecían sacudidas en el set-list. También, los desvíos de world music de Johannes que le otorgan un color particular a una banda cuyo mayor poder de atracción lo da el pedigrí de sus ilustres componentes.
Sabedores de ello, tuvieron a bien incluir una versión del celebérrimo The One I Love de REM (con un Peter Buck que parecía el menos entusiasmado de la sala), otra del Making a Cross de las Desert Sessions de Lanegan, y, por último, el Hangin' Tree de Queens Of The Stone Age, que dejó al público encantado antes de abandonar el local.