Seis libros esenciales para adentrarse en el universo de László Krasznahorkai, último Premio Nobel de Literatura

CULTURA

Algunas de las obras más importantes del último premio nobel de literatura.
Algunas de las obras más importantes del último premio nobel de literatura.

Desde «Melancolía de la resistencia», una alegoría tragicómica sobre el totalitarismo, hasta «El último lobo», novela corta en la que el escritor húngaro recorre el interior de España

10 oct 2025 . Actualizado a las 19:06 h.

László Krasznahorkai (Gyula, Hungría, 1954), último premio nobel de literatura, era hasta hace unos días un autor prácticamente desconocido para el gran público. Pese a ello, hace unos años la editorial Acantilado apostó por traducir su obra al español, una apuesta visionaria que se ha visto recompensada ahora con el reciente galardón de esta semana. Famoso por sus novelas densas e intrincadas, en las que las distopías y el humor negro están muy presentes, Krasznahorkai destaca por una prosa íntima y descarnada, muy apropiada «en medio del terror apocalíptico» en el que se encuentra sumido el mundo actual, tal y como destacó la Academia Sueca cuando anunció al ganador de este año. Esta es una selección de sus obras más destacadas, aquellas por las que ha logrado entrar en el Olimpo de la literatura.

Relaciones misericordiosas (1986). Ilusiones, perfidia, traición y desconfianza humana pueblan los ocho relatos de esta obra iniciática. Desde un cazador que decide vengarse de sus vecinos hasta un enigmático personaje que intenta evadirse de sus perseguidores, en cada uno de estos cuentos breves Krasznahorkai deslumbra al lector con su su sabiduría y negrísimo sentido del humor. Una síntesis perfecta del vertiginoso carácter de la prosa del húngaro.

Melancolía de la resistencia (1989). Alegoría tragicómica sobre el totalitarismo, esta novela, que fraguó el prestigio internacional de su autor, presenta un universo distópico y gris en el que sus personajes ven anulada su individualidad debido a la violencia ejercida por unas fuerzas misteriosas. En el año 2000, el realizador húngaro Béla Tarr llevó la novela a la gran pantalla bajo el título Armonías de Werckmeister, un filme que sido reconocido como uno de los mejores de la historia por una parte importante de la crítica cinematográfica.

Guerra y guerra (1999). Es esta una obra de carácter más existencial que la anteriores en la que se aborda la memoria y la escritura como tabla de salvación frente a la guerra y la destrucción. La novela, ambientada en Nueva York, relata los encuentros de su protagonista, Korin, con diversos personajes que habitan un mundo dividido entre la depravación y la belleza.

Ao norte unha montaña, ao sur un lago, ao oeste uns camiños, ao leste un río (2003). Como ocorrera con Han Kang, quen foi premio nobel de literatura no 2024, o selo Rinoceronte achegou a Krasznahorkai ao lector galego. Ambientada no sur de Kioto (Xapón), esta novela curta ofrece unha prosa delicada e chea de matices na que a natureza, as plantas, o vento, os paxaros e a arquitectura nipona son os protagonistas.

El último lobo (2009). Relato surgido a raíz de una especie de residencia artística en la que Krasznahorkai recorrió tierras extremeñas. La historia de la muerte del último lobo de la región sirvió al escritor como vehículo a través del cual reflexionar sobre la pérdida, la soledad y la extinción. Más filosófico que narrativo, este cuento largo presenta todas las características habituales del personalísimo estilo del húngaro: frases larguísimas, un ritmo lento pero constante y una escritura áspera y descarnada.

Sátántangó (1994;1985). El filme de Tarr (de siete horas de duración) adapta la primera novela de Krasznahorkai, Tango satánico, que refleja la descomposición social de un país tras la caída del comunismo. Rodada en blanco en negro y narrada a través de larguísimos planos secuencia, la película no ha dejado de recibir elogios de la crítica desde su estreno. De hecho, la novelista y ensayista estadounidense Susan Sontag ha descrito esta cinta como «devastadora y fascinante durante cada minuto de sus siete horas».