La Fundación Barrié celebra en A Coruña a Álvarez de Sotomayor, genio del retrato y cumbre del costumbrismo gallego

M. Carneiro A CORUÑA / LA VOZ

CULTURA

Javier Barón, comisario de la exposición y jefe de la colección de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, delante de dos obras de la primera etapa de Sotomayor en la Fundación Barrié de A Coruña
Javier Barón, comisario de la exposición y jefe de la colección de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, delante de dos obras de la primera etapa de Sotomayor en la Fundación Barrié de A Coruña MARCOS MÍGUEZ

Una ambiciosa exposición, en la que colabora estrechamente el Museo de Prado, reúne 76 obras de 40 prestadores para explicar la trayectoria y maestría del pintor

10 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Veinte años después de publicar el catálogo razonado de la obra y coincidiendo con el 150.º aniversario de su nacimiento, la Fundación Barrié rinde homenaje a Fernando Álvarez de Sotomayor (Ferrol, 1875-Madrid, 1960) a través de una ambiciosa exposición comisariada por Javier Barón, jefe de la colección de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, cuya dirección, por cierto, ocupó el artista en dos períodos significativos, entre 1922 y la llegada de la Segunda República en 1931, y finalizada la Guerra Civil, desde 1939 hasta su muerte.

En la muestra, que estará abierta hasta el 11 de enero en el Cantón Grande coruñés, se exhiben 76 pinturas y dibujos, y una veintena de fotografías y documentos procedentes de colecciones de España, Chile, Italia y Francia. «Algunas se muestran por vez primera, otras han sido cuidadosamente restauradas, y también gracias a la exposición se han podido localizar otras», subrayó la directora de la Fundación Barrié, Carmen Arias, que aludió a la complejidad de traer a Galicia obras «muy dispersas geográficamente y cedidas por más de cuarenta prestadores».

La estructura del montaje sigue el orden cronológico de la producción del artista. La primera etapa, impulsada por la obtención de la beca de la Academia de España en Roma y viajes al norte de Europa que dejarán en él una huella imperecedera, con claras influencias de los pintores flamencos y holandeses —entre ellas, las ventanas al fondo, aportando luz y profundidad a la escena—. A continuación, su etapa chilena, en la que explora puntualmente el paisaje y asume sus primeros compromisos públicos como profesor y director de la Escuela de Arte de Santiago.

Dos mujeres, este jueves en la exposición de Sotomayor en la Fundación Barrié de A Coruña, delante de tres pinturas realizadas tras un viaje a Brujas decisivo para su trayectoria y, a la derecha, el «Segador» de Arzúa, de 1906, que inauguró el tema del costumbrismo
Dos mujeres, este jueves en la exposición de Sotomayor en la Fundación Barrié de A Coruña, delante de tres pinturas realizadas tras un viaje a Brujas decisivo para su trayectoria y, a la derecha, el «Segador» de Arzúa, de 1906, que inauguró el tema del costumbrismo MARCOS MÍGUEZ

También desde muy temprano —con Los abuelos (1905) de El Paular y el melancólico e iniciático Segador de Arzúa (1906)—, el triunfo del tema costumbrista, fundamentalmente gallego, atento a la etnografía, las cerámicas y los tejidos, encarnado en tipos populares, procesiones, romerías, la célebre Comida de boda en Bergantiños (1916), labradores ensimismados, tecelanas o pescadoras en el mercado de San Agustín de A Coruña, cada vez más realistas, menos idealizadas y liberadas de la búsqueda de la armonía anterior. Y, por encima de todo, el género del retrato, del que fue maestro, de viejos y niños, a tamaño natural o en cabezas infantiles, elegante, deudor de Velázquez, el Greco y Goya, pero también de Van Dyck y de la escuela británica del siglo XVIII. «Para el retrato está extraordinariamente dotado, tiene esa desenvoltura y esa facilidad, esa difícil facilidad propia de los grandes pintores de la tradición española», subrayó el comisario. 

La temperatura del color

Genio del color, ardiendo en los mofletes de las aldeanas y las narices de los hombres, los pañuelos de las cabezas y los mantos, «muy saturado y dispuesto en armonías binaria» —muy alejado ya de la generación anterior, abanderada por Sorolla, tal y como enseñó Barón en una visita guiada—, Sotomayor perdió buena parte del prestigio del que gozó en vida, desplazado por el foco que iluminó las corrientes relacionadas con la vanguardia en España en las últimas décadas del siglo XX.

«Como otros pintores de su generación, quedó un poco marginado no solo por la crítica o por los historiadores, sino también en el conocimiento del público. Y para esta recuperación, que era esencial hacer, además del mejor modo, después de la gran exposición de la Dirección General de Bellas Artes de 1975, ahora, transcurridos ya 50 años, es el momento de dar cuenta de su calidad, que es necesario reconocer», señaló Barón.

El comisario, que contó con la colaboración del conservador Pedro José Martínez, abrió la puerta a una exposición en la pinacoteca nacional. «Es muy complicado, hay muchas áreas y muchos artistas. Cada cinco o seis años hacemos una monográfica, hemos hecho Sorolla, Fortuny, pero por ejemplo Rosales no está hecho, y también llegará el turno de Álvarez de Sotomayor».

Catálogo, charla y talleres con «panos da cabeza»

Cinco años como subdirector y treinta como director, el mandato más largo de la historia del Museo del Prado, proporcionaron a Sotomayor un conocimiento de las tradiciones pictóricas que se manifiesta en el repertorio expuesto en la Fundación Barrié a través del aprecio por las escuelas española y flamenca, la naturalidad expresiva de los retratos (también de aparato: fue el pintor favorito del rey y la reina), y su interés por temas clásicos como la mitología y la representación de figuras femeninas aisladas, generalmente damas de enigmática elegancia.

Desde el pazo familiar de Sergude, en Xornes, Ponteceso, llevaron los nietos del pintor, Maya y Fernando Álvarez de Sotomayor, el cuadro, todavía un boceto, en el que estaba trabajando a su muerte, la paleta, la mesa y dos butacas, además de una colección de panos de cabeza que forman parte del espacio didáctico donde se desarrollarán los talleres para centros educativos y colectivos gallegos de diversidad funcional.

El programa expositivo incluye, además, visitas guiadas, una charla inaugural esta tarde (20.00 horas) a cargo del comisario, Javier Barón, y la publicación de un catálogo, ampliamente ilustrado, que recoge el análisis detallado de todas las obras expuestas con textos introductorios del comisario y del profesor Pedro Emilio Zamorano, este último relacionado con el período chileno.