La noche histórica de Luis Miguel en el Bernabéu, la más multitudinaria en España

La Voz REDACCIÓN

CULTURA

Francisco Guerra | EUROPAPRESS

En una noche en la que más de 45.000 seguidores le aclamaron, el el Sol de México estuvo arropado por su pareja, la diseñadora Paloma Cuevas, así como amigos como Luis Alfonso de Borbón y Margarita Vargas, además de personajes famosos y presentadores, como Susana Griso o la cantante Edurne

07 jul 2024 . Actualizado a las 09:55 h.

Luis Miguel, el Sol de México, reunió anoche, en el renovado Santiago Bernabéu, a más de 45.000 seguidores que aclamaron sin parar su voz inconfundible, su energía desbordante y una puesta en escena del concierto más multitudinario hasta el momento en España. El estadio madrileño ha sido el escenario del que ha sido su concierto número 134 dentro de la gira mundial que inició el pasado año y que prevé terminar con cerca de 180 recitales del cantante mexicano.

Una noche en la que ha estado arropado por su pareja, la diseñadora Paloma Cuevas, amigos como Luis Alfonso de Borbón y Margarita Vargas, además de personajes famosos y presentadores, como Susana Griso y la cantante Edurne.

Francisco Guerra | EUROPAPRESS

Ha habido lleno, en los asientos de la pista y las gradas, como se espera que ocurra en el concierto de este domingo, también en el Bernabéu, porque hay muchas ganas de ver en España a este rejuvenecido Luis Miguel con su gira Tour 24. Prueba de ello es que las entradas para ambos recitales se agotaron poco después de salir a la venta, como informa Belén Escudero en Efe. 

El público está siendo más numeroso que en la última gira de hace seis años en España, cuando la media de espectadores era de entre 10.000 y 15.000 personas, como en el Wizink Center, el espacio que escogió para esa ocasión en la capital.

El resurgir de Luis Miguel ha quedado patente en la poco más de hora y media de concierto, con sus pasos de baile y continuos movimientos de cadera en un escenario con varios niveles que ocupaban su orquesta, una veintena de músicos y tres coristas. Todos ellos captados por un dron que ha sobrevolado el escenario, pasado el ecuador del concierto, y cuyas imágenes se han reproducido en dos pantallas gigantes en los laterales y una enorme en el centro.

Con un traje en color negro, camisa blanca y una corbata oscura, el cantante mexicano ha salido al escenario casi a las diez de la noche de forma espectacular, sobre una plataforma que ha emergido de su interior, y la ovación ha sido unánime. Su primera canción, la esperada, Será que no me amas, de los Jacksons.

Le han seguido otros temas, que se han coreado y bailado desde la grada como Amor, amor, amor, de Bing Crosby, o Suave, con el público en pie haciendo una especie de telaraña de luces led con las pulseras que la organización ha entregado a la entrada. Después han llegado las baladas y boleros, que el mexicano ha bordado una vez más con una voz que con ellas se llena de matices.

Las primeras notas de Por debajo de la mesa han despertado la emoción y los abrazos en muchos casos de los fans que han cantado con él el tema de Armando Manzanero: «Por debajo de la mesa, acarició tu rodilla/ Y bebo sorbo a sorbo tu mirada angelical/. Y respiro de tu boca, esa flor de maravilla/ Las alondras del deseo cantan, vuelan, vienen, van».

Un popurri de canciones, que han bailado agarrados varias generaciones, han sonado en la voces de todo el estadio: Como yo te amé, Solamente una vez, Todo y nada y Nosotros...Canciones que han despertado la emoción, como lo ha hecho Come Fly With me, de Sinatra.

La traca final ha llegado con su homenaje a México. El escenario se ha llenado de mariachis, bailarines, violines y trompetas para entonar clásicos como La Bikina, La media vuelta y La incondicional, mientras serpentinas del color de la bandera mexicana caían a la pista. El final lo han protagonizado un grupo de canciones bailables como Ahora te puedes marchar, La chica del bikini azul y Cuando calienta el sol, que muchos han bailado mientras jugaban con pelotas gigantes que se han lanzado al aire para terminar el recital.

Francisco Guerra | EUROPAPRESS

No ha habido bises, igual que en otros conciertos, a pesar de que se lo han pedido coreando el «oe, oe, oe, oe» futbolístico. Su respuesta ha sido una gran sonrisa y besos para el público. 

Se han apagado las luces, y muchos se han ido tarareando la letra de Por debajo de la mesa: «Y es que no sabes lo que tú me haces sentir/ Que no hay momento que yo pueda estar sin ti/.....» Me absorbes el espacio, despacio me haces tuyo/. Muere el orgullo en mí/ Y es que no puedo estar, sin ti».