El elogio de la brutalidad rock de Queens Of The Stone Age

Javier Becerra
Javier Becerra REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

EDUARDO PEREZ

La banda americana ofreció una demostración de poderío en el Coliseum ante 6.000 personas en un concierto para guardar entre las noches roqueras más gloriosas del recinto coruñés

19 jun 2024 . Actualizado a las 19:59 h.

Ese «brutal» que tanto florece en TikTok e Instagram para calificar la música (con la misma intensidad que para una hamburguesa gourmet o una sudadera de marca) tomó anoche en A Coruña el significado real que le ha ido escamoteando su abuso reciente. La exhibición que ofreció Queens Of The Stone Age en el Coliseum dentro de los conciertos del Gozo Fest sí que exigió, en total justicia, ese trato hiperbólico que ahora se regala a casi cualquier cosa. Porque su recital fue, en efecto, brutal. Pero de verdad, sin tracas de petardos publicitarios para llamar la atención. Y, en concreto, el último tercio de su pase debe pasar a la historia como una de las manifestaciones de rock más portentosas y poderosas que el hormigón del multiusos coruñés haya soportado en su historia. Sin exageraciones: a nivel de intensidad, a la altura de bolos legendarios celebrados allí como Neil Young, Pixies o Slayer.  

Casa bien ese material de construcción con la música de la banda de Josh Homme porque ya de entrada, con Little Sister, Queens Of The Stone Age se mostró como un compacto bloque de hormigón sonoro. La banda californiana apabulló con su planteamiento sin una fisura. La masa solo se abría para pequeñas filigranas de la guitarra solista y poco más. Como si se le hubiera extirpado todo el roll que pudiera tener, su rock portentoso no admitía concesiones. Apabullaba hasta dejar paralizado. Cuando la gente empezaba a bailar, el riff pronto retornaba todo al sitio de partida. Riff cortante. Riff rápido. Riff ralentizado. Pero siempre el riff al frente mostrando un nivel notable con temas ora a piñón fijo como Monsters In The Parasol, ora juguetones como Smooth Sailing.

Todo hasta que ya superada la mitad del set emergió la verdadera bestia del grupo. No es que Queens Of The Stone Age renunciase al roll, sino que el lubricante que engrasa su música aparece con unas cuantas gotas de psicodelia nada obvia que meten al oyente en su mundo sin que se dé cuenta. En ese sentido, la percusión inicial de Better Living Through Chemistry introdujo el pase  en una nueva dimensión: tribal, caleidoscópica, casi metalera por momentos y totalmente alucinante. La actuación se situó entonces en el escalón de lo memorable y no bajó ya más. Cerca de seismil almas se entregaron al triángulo de luz que se dibujaba en el escenario, la puerta de acceso a una travesía irresistible

EDUARDO PEREZ

A partir de ahí todo fue gloria. El trallazo -apabullante pero incisivo- de Think I Ain't Worth A Dollar, But I Feel Like A Millionaire. La bola de creciente -y puntualmente cósmica- emoción de You Can't Quit Me Baby. Y la carretera -sin curvas ni límite de velocidad- de Go With the Flow para finalizar el bloque principal. Ya en los bises, con el público enloquecido cantando a gritos el riff de No One Kows y Josh Homme regando de fuckings sus elogios al público español (su favorito de todo el planeta, decía), se pudo tomar la fotografía misma del gozo: esa alegría arrebatadora del ánimo que ayer sí mereció el manoseado adjetivo de moda. Porque esto resultó brutal. Pero de verdad. Con todo su significado y con toda su intención. Como lo más próximo a algo que, en realidad, no se puede definir muy bien con palabras.

Antes, las gallegas Bala -una formación muy influida por Queens Of The Stone Age- ejercieron de eufóricas teloneras acompañadas de Bonnie Buitrago, bajista de Nashville Pussy. Repasando su repertorio más cañero y versionando el Territorial Pissings de Nirvana, cumplieron muy bien con su papel. Y su sueño. «Esto es muy especial para nosotras», confesaba Anxela Baltar visiblemente emocionada. Su compañera, Violeta Mosquera, lo demostró sin palabras tirando por los suelos la batería al concluir con “Agitar”. El 27 de septiembre presentan su nuevo disco en el festival Noites do Porto de A Coruña en un concierto individual con todo el foco puesto sobre ellas. Cita para apuntar en la agenda.