Vanesa Travieso, organizadora profesional gallega: «La pereza es el principal enemigo del orden»

Manuela Viñales, M.F

CULTURA

La «coach» realizó su formación con Marie Kondo, la gurú del orden, aunque describe el curso como «un poco decepción»

07 jul 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

«Como está tu hogar están tus emociones, y detrás de ellas estás tú». Esta frase está escrita en la portada de El poder detrás del orden, el primer libro de la organizadora profesional Vanesa Travieso. Un libro que busca inspirar a las personas a liberarse de aquello que no utilizan, para que sean más felices dentro de lo que ella jerarquiza como el lugar más sagrado: el hogar. Más que una filosofía, ella considera el orden como un estilo de vida. El estilo que eligió se basa en no tener apego a las cosas materiales, a cosas que no utiliza ni necesita, es por eso que las desecha, para no ocupar espacios.

«Cómo estás tú, está tu casa», afirma Vanesa. La especialista gallega cuenta que el orden está muy conectado con las emociones. A su vez, los espacios tienen energías, y todas las personas las pueden sentir. Cuando las personas entran a un espacio donde todo tiene cierto orden y armonía, suelen sentirse a gusto. Por el contrario, cuando entran en un trastero donde no se pueden abrir las puertas por las cajas acumuladas, la energía recibida es otra. Vanesa denomina ese sentimiento como energía estancada. 

¿En dónde se encuentra esta energía? En todos aquellos armarios, cajones, o espacios donde se acumulan cosas. «Es aquello que cuando abrimos el armario y está muy desordenado dices “dios mío, tengo que hacer algo con esto”». Las cosas pueden quedarse allí por mucho tiempo, sin moverse, sin que pase el aire. Todo eso es energía estancada.

La organizadora profesional viguesa fue la primera española en formarse con la celebridad del orden mundial, Marie Kondo. Sin embargo, se refiere al curso que realizó con Kondo como «un poco decepción». Comenta que le entregaron un libro con pocas páginas, y que la gurú del orden solo apareció el último día para firmar el ejemplar. Pero lo que más apreció de la formación fue «la experiencia de haber conocido a gente con tanta ilusión, a futuros organizadores profesionales».

Vanesa no sigue el método KonMari, es decir el método creado por su tutora. Las personas tienen que estar muy preparadas y dispuestas para poder realizarlo. Solo lo utiliza si alguna clienta se lo especifica, pero no suele recomendarlo. Ella ordena por estancias. Es decir, que realiza un orden por espacios: el baño, la cocina, la habitación, etcétera. Si se encuentra en el baño, o en cualquier otro espacio, con objetos que no pertenecen allí, los lleva a la estancia que toque. Aunque esa estancia todavía no esté ordenada.

Desde niña odiaba el caos, tenía la necesidad de tirar algunas cosas, reubicar otras y ordenar. «Siempre fui muy desapegada», comenta Vanesa. Esa misma enseñanza se la transmite a sus hijos. Desde muy pequeños les enseñó a no tener apego a las cosas materiales, y a que sepan ir descartando lo que no utilizan. De esta manera, cree que estos aprendizajes los beneficiarán cuando sean adultos, sobre todo en la manera de tomar decisiones y en focalizar lo que realmente es importante de lo que no lo es.

«La pereza es el principal enemigo del orden», sostiene. Para que este sentimiento no prolifere, la coach organizacional habla sobre la importancia de adquirir hábitos para mantener el orden a lo largo del tiempo. Al principio, ordenar «da pereza», y también «da pereza» mantener esos comportamientos en el tiempo. Se necesita fuerza de voluntad, pero «cuando ya adquieres el hábito te sale directamente», afirma . 

Si tuviese que elegir solamente un consejo práctico para darle a los principiantes del orden, Vanesa afirma que sería comenzar con algo pequeño, por ejemplo con un cajón. También recomienda ordenar con música de fondo. Pero, si el consejo se tratase de algo emocional, ella sostiene que «hay que desechar, no necesitamos tantas cosas». Cuando realmente las personas comienzan a ordenar es cuando se dan cuenta de la cantidad de cosas que poseen, y que no necesitan. 

«A la gente le encanta guardar todo. Aunque esté roto, no importa», afirma Vanesa. Lo hacen por si acaso, por si les sirve en algún momento. Un ejemplo que pone es el de la ropa vieja y rota: «La guardamos para pintar algún día o ir al gimnasio». Menciona que los objetos que las personas más suelen acumular son: los tápers sin tapa y las tapas sin tápers, las bolsas vacías y los duplicados (si te estropea alguna cosa las personas compran una nueva, pero dejan la vieja por si acaso).

«El espacio más difícil de ordenar es la cocina», dice la organizadora. Principalmente porque cada persona, cada familia, tiene maneras de cocinar y maneras de colocar los utensilios que dependen de lo que utilizan más a menudo. Cuando realiza el orden de este espacio tiene que planificar teniendo en cuenta las rutinas de sus clientes.

Sin embargo, en su trabajo es recurrente enfrentarse a situaciones complejas . Una de ellas es ayudar a las personas a ordenar y seleccionar los objetos que pertenecieron a un familiar fallecido. “Hay que hacerlo con mucho cariño, y siempre se debe respetar el duelo de las personas”, aclara. Solo se realiza cuando la persona está preparada y pide ayuda. Es un momento difícil cuando entre las cosas aparece un objeto de un familiar que ya no está. Sostiene que el orden puede ser parte de la terapia a la hora de hacer un duelo. Eso la ayudó a atravesar el suyo.

Vanesa describe su profesión como «un trabajo duro, pero muy gratificante». Un trabajo que todavía no se conoce en España, y que aún no está legislado. Un trabajo que cambia la vida de muchos: sus hábitos, su bienestar, su hogar. Es por eso que lo considera importantísimo, en especial por la ayuda y el cambio en las personas.