Emotivo homenaje de sus amigos a Domingo Villar en la Feria del Libro

CULTURA

JUAN LÁZARO

Destacaron no solo la calidad de su obra, sino su gran categoría humana

11 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Más que un homenaje al uso, fue una celebración de la amistad, en la que hubo momentos para las lágrimas, pero también para el humor, la contención y la entereza, al estilo que le gustaba a Domingo Villar. Su familia y sus amigos recordaron más que al extraordinario escritor al ser humano. El marco no podía ser más adecuado, la Feria del Libro de Madrid, muy querida por el autor gallego, en la que firmó tantos libros y prodigó su cercanía con los lectores.

Presentó el acto el periodista Toni Garrido, que trató de guardar la compostura a base de ironía inteligente, pero no pudo evitar romperse al final. Participaron Ofelia Grande, directora de su editorial, Siruela; Marta Rivera de la Cruz, consejera de Cultura de Madrid; Pablo Bonet, secretario del Gremio de Librerías de Madrid; Fernando Valverde, librero ; Luis Solano, escritor y editor vigués; Ana Banea, su agente literaria; Berna González Harbour, escritora y periodista; y enviaron mensajes grabados Víctor Freixanes, presidente de la Real Academia Galega; y Alexis Revelo, escritor. Contaron anécdotas, resaltaron su calidad literaria, su amor a Galicia y su sentido del humor. Sin duda, la intervención más emotiva fue la de su mujer Beatriz Lozano, Bea, que subió al estrado acompañada de su hijo pequeño. Sus otros dos hijos también estaban presentes. Afirmó que de lo mucho que se ha escrito, «lo que para nosotros es más importante es que hayan destacado su inmensa categoría personal». «Es un ejemplo de vida para quienes tuvimos la suerte de cruzarnos en su camino», en su caso hace 28 años. «Todos hemos tenido el privilegio de disfrutar de un hombre bueno, generoso, cariñoso, noble, divertido, amigo de sus amigos, el mejor padre, marido, hermano, cuñado y hasta yerno que nadie pueda imaginar, suena a tópico, pero creedme que no lo es», afirmó. No, no lo era, porque sus amigos así lo reflejaron ayer. Bea leyó el brutal poema de Miguel Hernández Elegía por Ramón Sijé, para expresar lo que siente tras la muerte del amor de su vida.

Este cronista creyó ver entre el público, escondido, a Leo Caldas, el inspector de policía creado por Villar, que según el retrato que hizo de él en una entrevista con La Voz, es «un hombre reservado, tranquilo, no es un tipo duro ni un genio, tiene sentido común, le gusta beber vino en el Eligio, fuma para ocultar su timidez y de amores anda regular». Fue tan solo una ilusión óptica.