Las consecuencias de la bofetada en los Óscar: Netflix y Sony paralizan los próximos proyectos de Will Smith

María Viñas Sanmartín
María Viñas REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

ETIENNE LAURENT | efe

«Fast and Loose» y  «Dos policías rebeldes 4» se quedan, de momento, en el aire

04 abr 2022 . Actualizado a las 19:23 h.

En la última gala de los Óscar, Will Smith demostró ser de mecha corta y una semana después sabemos que es también de reacciones rápidas, él o directamente el equipo de profesionales que se encargan de pulir su imagen pública. No habían pasado ni 24 horas del bofetón y el actor estaba publicando en su perfil de Instagram una impecable y sentida disculpa muy distinta a la pronunciada tras el incidente en la ceremonia, cuando al subir al escenario a recoger su premio balbuceó entre lágrimas una justificación confusa sostenida en ideas moralmente cuestionables —una agresión violenta en nombre del amor—. Cuatro días después, se adelantaba al correctivo que la Academia de Hollywood todavía sigue sopesando con un movimiento inteligente: irse antes de que le echen, evitando al dimitir como miembro de este club formar parte de un feo grupo de expulsados en el que se encuentran Harvey Weinstein, Bill Cosby o Roman Polanski. Todavía falta por saber el veredicto de los académicos, pero el aleteo de su mano derecha frente al rostro perplejo de Chris Rock empieza a tener consecuencia de dimensiones considerables: Netflix y Sony acaban de paralizar dos de sus proyectos.

En el momento en el que más ofertas debían lloverle —siempre fue un popular actor, pero ahora además es un oscarizado actor—, su carrera está contra las cuerdas. Según fuentes de The Hollywood Reporter, Netflix ha decidido aparcar de momento Fast and Loose, un largometraje que una semana antes de los Óscar se había quedado huérfano de director después de que David Leitch le diese calabazas para unirse a Fall Guy, producida por Universal y protagonizada por Ryan Gosling. La zancadilla que le supone la actitud de Will Smith le ha quitado a la plataforma las ganas de ponerse a buscar nuevo capitán, condenándola a un ostracismo que se prevé largo.

Un patrón similar ha seguido Sony Pictures, que tenía en mente rodar con Will Smith Bad Boys 4 más pronto que tarde. La cuarta entrega de Dos policías rebeldes (así se tradujo la franquicia en España) ya estaba en fase de preproducción y su guion provisional, en manos del actor. Con este panorama ha ido directa al congelador.

Smith tiene pendiente de estreno Emancipation, de Antoine Fuqua para Apple TV. Se encuentra en posproducción, pero de momento sin fecha de estreno.

En su momento más alto, los demonios de Will Smith vinieron a por él

María Viñas

Tendría que haber sido una noche dulce para Will Smith, pero al actor no se le ocurrió otra cosa que empañar la velada más gratificante de su carrera profesional —primer Óscar— con un sopapo de macho alfa, un par de improperios barriobajeros y un discurso disperso en el que justificó su arranque violento con un tipo de amor que le lleva a «cometer locuras». Con lo elegante que hubiese sido recurrir a la palabra en lugar de al bofetón.

Se lo advertía su amigo Denzel Washington minutos después de su arranque de furia: «Ten cuidado, en tu momento más alto es cuando el demonio viene a por ti». No era la primera vez que a Will se le cruzaba el cable. De sus momentos más oscuros habló abiertamente en su libro de memorias publicado en España por la Editorial Planeta hace apenas cinco meses, donde el multifacético actor, productor, rapero y —paradójicamente tras el episodio de la madrugada del lunes— también cómico se abrió en canal para contar sin tapujos cómo pasó de ser un niño criado en el oeste de Filadelfia a convertirse en estrella. También, para abordar sus zonas de sombra: cómo desde niño ha convivido con un empozoñador sentimiento de culpa por no haber protegido lo suficiente a su madre de las palizas de su padre. «Cuando tenía nueve años, le vi golpearla en la cabeza con tanta fuerza que se derrumbó. La vi escupir sangre. Ese momento ha definido quién soy más que cualquier otro de mi vida [...] En todo lo que he hecho desde entonces ha habido una sutil cadena de disculpas hacia ella por mi inacción ese día, por ser un cobarde». Ese complejo de guardaespaldas, esa labor salvadora que lleva arrogándose más de 40 años y que emergió cuando Chris Rock rompió todas las compuertas de su rabia al tocar la fibra más sensible de su mujer casi le condujo a un punto de no retorno en el 2016: llegó a plantearse matar a su padre.

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