«Madeleine Collins», secretos y mentiras

Miguel Anxo Fernández

CULTURA

Fotograma del filme de Antoine Barraud «Madeleine Collins».
Fotograma del filme de Antoine Barraud «Madeleine Collins».

Resuelta con elegancia formal, la cinta de Antoine Barraud en ningún momento deja entrever aspiraciones de cine de tesis ni de incómodas pretensiones autorales

26 ene 2022 . Actualizado a las 16:25 h.

Dos parejas, dos familias con hijos, dos ambientes, dos países… Raro sería que Judith, traductora profesional y obligada a viajar, pudiera salir indemne de una vida así, tanto en lo emocional como en lo físico. Realmente, también se hace llamar de otras maneras, a conveniencia. La entrega de Virginia Efira a tan singular personaje hace que la película te atrape en un recital de suspense a lo Hitchcock, que uno nunca adivina cómo puede acabar y a sabiendas de que habrá en el guion no pocas zancadillas y algún que otro quiebro inverosímil, faltaría más. A mayores, unas pequeñas dosis de thriller psicológico que nos acercan al cine de François Ozon, sin ánimo de comparar a Barraud -experimentado guionista- con tales nombres propios.

Lo cierto es que, la protagonista del filme se mueve en dos mundos antagónicos: un hogar de clase media alta francés, junto a dos hijos y un renombrado director de orquesta; y otro suizo, junto a un currante con problemas laborales y una niña, que ella ama como propia.

Secretos y mentiras de aquí para allá, mientras nos comemos las uñas o nos metemos el puño en la boca ante el riesgo que corre de ser descubierta en cualquier momento. Acierta la secuencia de apertura presentando a Judith entrando en el probador de una tienda exclusiva donde de inmediato se desvanece. Algo ocurre, claro, pero ella se empeña en restar importancia al incidente. A partir de ahí comienza un juego que se antoja imposible, pues ya el refranero recuerda que antes cae un mentiroso que un cojo. Entre medias, momentos intensos que solo podrían acabar mal e incluso peor, camino de un desenlace, admitamos, adecuado después de vislumbrar que había alternativas.