«Madres paralelas»: Maternidades imperfectas y memoria histórica

sabela pillado

CULTURA

El filme de Almodóvar se queda en un melodrama irregular que promete más de lo que da

12 oct 2021 . Actualizado a las 16:11 h.

Que la maternidad -o más bien las madres- es algo que siempre ha estado muy presente en el cine de Pedro Almodóvar es algo fuera de toda duda. Ahí está el culmen de todo ello que en su momento supuso Todo sobre mi madre (1999). Más de dos décadas más tarde, con un lenguaje que ha ido evolucionando a nivel formal y narrativo, y con el paso de alguna que otra madre sufriente (valga el ejemplo de Julieta), Almodóvar retoma la maternidad como epicentro y vuelve a situarla nuevamente en el título de una película.

Madres paralelas va sobre la maternidad, sí, sobre madres imperfectas y sobre los claroscuros y angustias que tejen las mentiras, mientras, en contraposición, el otro gran eje de este filme es la búsqueda de la verdad. Porque esta película trata de dos madres en situaciones opuestas que coinciden en un momento vital decisivo que enlazará sus destinos de manera impensable, pero también de la memoria histórica y de la búsqueda de justicia. Por medio de esta trama «paralela», por primera vez en su cine Almodóvar trata abiertamente un tema político, la reivindicación de la memoria de las víctimas del franquismo y del descanso para sus familiares y descendientes o, lo que es lo mismo, la necesidad imperiosa de curar heridas de la dictadura y saldar cuentas con el pasado.

Y sin embargo, este aspecto novedoso -y ciertamente interesante- queda relegado a un segundo plano en favor del melodrama puro de esas dos madres, con un argumento de partida que ya hemos visto en películas varias de sobremesa, aunque, cómo no, pasado por el «filtro Almodóvar»: diálogos entre el verismo y la artificiosidad, secundarios habituales (Rossy de Palma, Julieta Serrano), estética extremadamente cuidada (aunque mucho más austera que en anteriores ocasiones), música de Alberto Iglesias… Y con todo ello, y a pesar de su maestría, el director manchego no consigue que el conjunto levante el vuelo y no parezca un tanto deslavazado.