«Siempre contigo», el uno para el otro

Miguel Anxo Fernández

CULTURA

Fotograma del filme de Nir Bergman «Siempre contigo».
Fotograma del filme de Nir Bergman «Siempre contigo».

La película, bien moldeada por Nir Bergman, es una obra pequeña, amable y sin mayores pretensiones, pero se deja querer con ganas

13 sep 2021 . Actualizado a las 08:51 h.

La guionista israelí Dana Idisis, que hasta ese momento se había curtido en series autóctonas, se puso a trabajar sobre la idea de qué podría suceder ante una hipotética separación entre su hermano autista y su propio padre. De hecho, ya tocó ese trastorno en su segunda serie On the Spectrum (2018), de la que fue creadora y guionista. Quizá por eso Siempre contigo se transforma en filme entrañable, bien moldeado por Nir Bergman (1969), que además de guionista y director, también realiza series y documentales. En fin, la tormenta perfecta para que resultara una comedia dramática que en ningún momento escorase al melodrama cargante, también en parte por el gran trabajo de la pareja protagonista -Shai Avivi, como el padre, se llevó el premio al mejor actor en la pasada Seminci- y en particular quizá la contención de Noam Imber en el papel del hijo, desmintiendo ese tópico tan extendido de que recrear a un personaje con alguna insuficiencia física o psíquica es pan comido para un actor. No lo suscribo; es más, se corre el riesgo de resultar ridículo. Aquí eso no ocurre.

Como es lógico, la cinta también busca empatar con el público, procurando un cierto grado de complacencia, final esperanzador incluido. Haber apostado por un tono entre costumbrista y neorrealista, que se ayuda de una fotografía a juego y sin alardes de laboratorio -esa manía que parece entrarles a (casi) todos por ajustar el color en posproducción, hasta extremos falsarios-, favorece el resultado. Claro que se trata de ahondar en el autismo y sus problemáticas, pero sin salirse del carril del cine de género, añadiendo una estructura de road movie, que ocupa la mitad del metraje. El padre renunció a su trabajo e incluso pasó por un divorcio por cuidar del hijo contra el parecer de quienes le aconsejaban ponerle en manos de una institución para contribuir a su integración. Creyéndose a todos en contra, opta por largarse con el chaval a recorrer el país, en una peripecia con paradas que contribuyen a dar cuerpo al argumento y, al cabo, preparar el desenlace. Obra pequeña, amable y sin mayores pretensiones. Pero se deja querer con ganas.