El museo del Prado expone «Las hilanderas» tal como las pintó Velazquez

Antonio Paniagua MADRID / COLPISA

CULTURA

«Las hilanderas» recuperó su tamaño original mediante un marco movible que oculta los añadidos del siglo XVIII.
«Las hilanderas» recuperó su tamaño original mediante un marco movible que oculta los añadidos del siglo XVIII. Javier Lizón | Efe

Un nuevo marco movible oculta en el cuadro las partes que se añadieron en el siglo XVIII y que alejaban de la mirada del espectador una escena mitológica

12 jul 2021 . Actualizado a las 19:50 h.

El museo del Prado exhibe Las hilanderas tal como las pintó Diego Velázquez, sin las partes que fueron añadidas en el siglo XVIII. La pinacoteca ha dotado al lienzo de un sofisticado marco que, además de ocultar la ampliación dieciochesca, preserva al cuadro del fuego y elimina los agentes tóxicos. Con la nueva tecnología, se restaura el eje de la pintura, también titulada La fábula de Aracne, que aparecía desplazado por culpa de las manipulaciones.

Cuando el Alcázar, residencia de los reyes, se incendió en 1734, se construyó el Palacio Real, que se decoró con pinturas procedentes de las Colecciones Reales, entre ellas Las hilanderas. Para que las obras no parecieran demasiado pequeñas ante los magnificentes muros, algunas piezas fueron agrandadas mediante añadidos. Eran tiempos en los que el concepto de autoría «no era tan venerado como ahora», según dice Javier Portús, jefe de conservación de Pintura Española hasta 1800 del Prado.

Es lo que le ocurrió a Las hilanderas, tela a la que se agregó una banda superior de cerca de medio metro -en la que se recreaban un arco y una ventana ovaladas-, y bandas más pequeñas en los extremos, además de una franja inferior. Tales operaciones no eran raras en el XVIII. De hecho, también las sufrieron los cuadros de San Pablo Ermitaño de José de Ribera y dos retratos ecuestres de Velázquez, los de Felipe III y Margarita de Austria.