El legado rupestre se reivindica con la obra de Sobrino Lorenzo

emma araújo SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

Ramón Sobrino Lorenzo, retratado junto a un petroglifo. A la derecha, presentación del libro que reivindica su legado
Ramón Sobrino Lorenzo, retratado junto a un petroglifo. A la derecha, presentación del libro que reivindica su legado

A Rula digitaliza la investigación sobre 103 conjuntos arqueológicos de Galicia

02 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La historia patrimonial de Galicia tiene mucho que ver con su riqueza pétrea y la forma en la que la mano del hombre la inmortalizó en catedrales y esculturas. También en los grabados prehistóricos que ponen de manifiesto la importancia del arte rupestre. En este reconocimiento tiene mucho que ver el investigador y arqueólogo Ramón Sobrino Lorenzo-Ruza (1905-1959), miembro de la Real Academia Galega que dirigió varias excavaciones dando continuidad al trabajo de su padre, Ramón Sobrino Buhigas, enriqueciendo su legado con la dimensión científica del estudio de los petroglifos.

La publicación del libro catálogo Ramón Sobrino Lorenzo-Ruza. Memoria e legado dos petróglifos, promovida por el colectivo A Rula, y financiada en una pequeña parte por el área de cultura y patrimonio de la Deputación da Coruña, actualiza sus trabajos resumidos en un libro con 460 fotografías y 132 documentos, pertenecientes a 103 yacimientos arqueológicos.

Una muestra abierta en el Museo do Pobo Galego recoge y divulga el legado del arqueólogo Sobrino Lorenzo.
Una muestra abierta en el Museo do Pobo Galego recoge y divulga el legado del arqueólogo Sobrino Lorenzo. Xoán A. Soler

Este estudio pone de manifiesto el valor de los espacios analizados y la forma de trabajar de Sobrino Lorenzo, que arrancaba con la revisión de los planos del espacio que quería investigar (incluso hay documentación detallada de cómo organizaba cada viaje) y su detallista labor de campo, con la que plasmaba con máxima precisión y a escala todos los petroglifos analizados, que también fotografiaba. La parte final consistía en un último dibujo y, en ocasiones, con nuevos planos. También retrataba a las personas de los lugares de los yacimientos, algunos desaparecidos, por lo que su trabajo incorpora el retrato de la vida en los duros tiempos de posguerra.