El disputado legado de Maruja Mallo y Luís Seoane

Xesús Fraga
xesús fraga REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Dos de las obras de Seoane expuestas en Lalín, el día de la inauguración de la muestra
Dos de las obras de Seoane expuestas en Lalín, el día de la inauguración de la muestra MIGUEL SOUTO

Polémica por la autoría de obras de ambos artistas en una muestra en Lalín

04 abr 2021 . Actualizado a las 16:01 h.

El 10 de enero del 2020 el museo municipal Ramón Aller de Lalín inauguró la muestra Creaciones mágicas de medidas exactas. Maruja Mallo-Luís Seoane en Buenos Aires (1936-1965) con obras de ambos artistas gallegos procedentes de colecciones particulares. Una carta de los autores del catálogo razonado de la pintora y un informe de la fundación del artista han arrojado dudas sobre la autoría de un buen número de las piezas incluidas en la muestra.

En la primera misiva, dirigida a la Academia Galega de Belas Artes, Antonio Gómez Conde -sobrino de Mallo-, Juan Pérez de Ayala y el galerista Guillermo de Osma manifiestan que ninguna de las 18 obras están referenciadas en el archivo de la familia de la pintora y que ni su técnica y temática se pueden relacionar con su trayectoria, por lo que no figurarán en el catálogo razonado, cuya publicación está prevista para mayo, al considerar que «no son atribuibles a la artista». Por su parte, el informe de la Fundación Seoane advierte de que al menos 18 de las 26 obras de este creador en la muestra «presentan serias dúbidas sobre a súa autenticidade». Ambos documentos fueron publicados esta semana por eldiario.es.

El comisario de la exposición, Antón Castro, rebate estas dudas y asegura que se llevó a cabo un trabajo concienzudo por seguir el rastro de las obras «desde que salieron de los talleres de los artistas hasta su último propietario». En el caso de las piezas de Mallo, su contexto remite a las dificultades por las que atravesaba la artista en la década de los 50 del siglo pasado, como detalla en su biografía Maruja Mallo. La gran transgresora del 27 José Luis Ferris, en el capítulo significativamente titulado Malos tiempos para una diosa. Su acercamiento al peronismo y distanciamiento del exilio español se traducen en una soledad que hace menguar sus exposiciones y obliga a buscar otras vías de subsistencia en quien vive de sus creaciones. Mallo colabora con diseños y obras con la destacada mueblería Casa Compte, expone en clubes deportivos y en vestíbulos de hotel, según Castro, una «vergüenza» que más tarde la artista trataría de borrar.