Ramón Villares evalúa la incidencia del exilio republicano y los nacionalismos periféricos en el diseño del Estado de las autonomías

H. J. P. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Ramón Villares, ante la Facultade de Historia de la USC. A la derecha, portada de su nuevo libro
Ramón Villares, ante la Facultade de Historia de la USC. A la derecha, portada de su nuevo libro sandra alonso

El sello Marcial Pons publica el nuevo ensayo del catedrático gallego, «Exilio republicano y pluralismo nacional. España, 1936-1982»

04 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En su nuevo ensayo, Exilio republicano y pluralismo nacional. España, 1936-1982, el profesor Ramón Villares investiga las raíces del modelo del Estado de la autonomías, en cuya génesis sitúa la confluencia de la experiencia republicana y el exilio. No es que considere que sean estos los únicos mimbres de un proyecto tan relevante, pero sí cree que debe reivindicarse la memoria de unos actores clave entre los que sitúa los gobiernos, los partidos y organizaciones de las llamadas naciones sin Estado, o lo que denomina nacionalismos periféricos (de mayor peso en las zonas con especial arraigo de factores etnoculturales; es decir, Cataluña, País Vasco y Galicia). Indagar su incidencia en el diseño y los resultados de la Transición, que conllevó una nueva organización territorial, significa poner en valor su tenacidad -que hubo de soportar una dictadura cuya longevidad no fue pronosticada inicialmente- y los efectos de la relación que mantuvieron con los que se quedaron y las generaciones posteriores que se fueron incorporando a la lucha antifranquista desde el interior. Villares defiende que esta cultura democrática de huella republicana caló en la disidencia en suelo español, a la vez que el europeísmo iba imponiendo una filosofía de aire federalista, en que trataba de mantenerse la idea rectora de la pluralidad de España preservando el legado de Galeusca. En el diálogo final, claro, tuvo su papel relevante un sector «altamente regionalizado» del nacionalismo franquista. La genealogía de la España democrática, advierte el catedrático de la USC, es más diversa y rica de lo que muchos quieren admitir. Cabe un gesto de justicia con el exilio y los nacionalismos subestatales que corrija el pobre ejercicio de memoria histórica ofrecido por los Gobiernos democráticos.