La última entrevista de Pau Donés: «Pedir perdón es como dar las gracias»

El artista se despidió en una entrevista con Évole quince días antes de morir

Escena del documental de Jordi Évole que ofrece la última entrevista de Pau Donés
Escena del documental de Jordi Évole que ofrece la última entrevista de Pau Donés

Redacción / La Voz

El cantante de La Flaca, el líder de Jarabe de Palo, no sabía cuántos días le quedaban y llamó a Jordi Évole para despedirse con una entrevista televisiva. Un testimonio que golpeó este domingo a la audiencia. Estábamos acostumbrados a los programas grabados de Epitafios, en los que personajes famosos dejaban enlatados sus testimonios, pero cuando aún su salud era buena. Pau Donés se desnudó grabando en su refugio del valle de Arán un programa cuando le restaba muy poco tiempo: «Este sitio es estupendo. Tenía ganas de hablar con alguien. Acabo de grabar un disco. Estoy descansando. Pero tengo cáncer y me estoy muriendo [falleció dos semanas después, en junio del 2020]. Lo que quería era acabar mis días teniendo una conversación con alguien», explicó. Y dejó un consejo: «Pedir perdón es como dar las gracias».

La entrevista transcurre en el interior de la casa y termina en el exterior, en el valle de Arán, con las montañas de horizonte. Donés le pregunta a Évole si lo ha asustado, cuando el presentador enmudece durante una primera pregunta, que es solo silencio. Extremadamente delgado, pero sereno y con dignidad de Alonso Quijano, el músico que llenó auditorios apura el tiempo rodeado de su familia: «Mis hermanos, mi hija, mi ex, mi padre, mis amigos...». Évole le dice: «No te preocupa salir así», a lo que él contesta: «Bueno, no pasa nada. Es como estoy ahora. Estoy enfermito de cáncer. Tengo este tubo para alimentarme e hidratarme. Lo hago para que se normalice esta situación. También ponía fotos cuando iba mil veces a la quimio. Pero estoy aquí para hablar de la vida, no de la muerte». Detrás de Donés, se lee «Mick Jagger», en un cartel.

«No quiero acelerar el proceso. Yo, vida, vida. Vale la pena estar aquí», reflexionó el artista

De la vida es de lo que quiere hablar Pau Donés. De la vida y desmentir que los artistas sean frívolos. «Quiero mostrar cómo somos nosotros, sin entrar en ese mundo frívolo del artista», arguye. Cree que ha aprendido que «mata más el miedo que la muerte. El miedo es terrible. Bloquea. No se puede tener miedo a vivir, a querer. No se puede tener miedo a la enfermedad, al dolor. Hay que vivir. El tiempo, que es corto, te hace feliz cuando lo gozas. Si en vez de irme el mes que viene, me pudiese ir el año que viene», reflexiona.

Hay ironía en el encuentro televisivo: «Es curioso. Esto va a salir cuando yo no esté».

—Te ahorras las críticas, le dice Évole.

—Yo ya no me conecto a Internet. Amigos, no es que no os quiera. Recibo 200 wasaps, 90 sms y 40 emails al día, pero no los veo. Es que ahora mi vida es esto. Es el verde de este valle. Es estar con mi familia. Ir a comprar queso al vecino. Que me ayude a vestirme mi hija, que está aquí conmigo». «Si en vez de ser un músico popular, fuese un payés, pues es lo que haría», añade el creador de Depende.

Perdió a su madre

El músico perdió a su madre cuando era adolescente y habla en su confesión sobre ello. «Mi madre se suicidó. Ella me dijo un día: igual te tienes que quedar tú al frente de la familia. Éramos cuatro hijos. Fue un palo tremendo. Pero me dio una fortaleza de la hostia. Era depresiva crónica. Igual es por eso que no quiero acelerar el proceso. Yo, vida, vida». Habla de cómo se mantienen sus gustos: «Me gusta Peter Sellers, soy fan de la Pantera Rosa, de El guateque. Me parto con él. Tengo ganas de reírme, de llorar, lloro como una magdalena. Con esta enfermedad no tienes vergüenza de mostrarte como eres. Tengo unas lloreras. A mi familia le digo: me das un abrazo, con lloro o sin lloro».

—¿Estás enfadado con tu cáncer?, le pregunta Évole.

—Sí, no me quiero ir. Hace cinco años que enfermé. Grabé dos discos. Unas giras de la hostia, es el copón. Siempre quise ser positivo. Vale la pena estar aquí. Le diría a la gente: disfrutad de la vida, lo que podáis.

Évole comienza el programa hablando con su oncóloga, quien le cuenta que, en estos cinco años, solo al final, cuando se despidió de él, le confesó que ella «era súper fan de él, fui a su primer concierto con 15 años. Imagínate».

«Adoraba a Antonio Vega, Arán es el sitio de mi recreo»

Hay un momento mágico en el programa que es cuando Pau Donés da otra lección sin querer, que son las mejores lecciones. Dice que «pedir perdón es muy bonito. Es como dar las gracias. Es como llorar». Lo hace hacia el final del documental.

Antes habla sobre la música, que lo hizo famoso. «Mi favorito es Antonio Vega. Lo adoraba. Su calidad, su saber hacer temas, lo que transmitía con sus canciones. Aprendí mucho de él para escribir». Al final del espacio elegirá como tema de despedida para los títulos de crédito la canción de Antonio Vega que se atreve a cantar en los últimos momentos y que es muy especial para él, El sitio de mi recreo: «El valle de Arán [se ven las montañas nevadas al fondo], este es el sitio de mi recreo».

No es la única devoción musical del artista. «Celia Cruz es inmensa», añade. Rememora uno de los grandes momentos de su carrera cuando cantó Guantanamera junto a Celia Cruz y Luciano Pavarotti en el festival que Pavarotti hacía en Italia con músicos amigos. «Los tres versionamos Guantanamera, imagínate. Búscala, la grabación. Debe estar por ahí».

No se quiere marchar sin hablar «del mejor cantante de rock español, o de todo el rock latino a nivel mundial, Carlos Tarque, de M-Clan».

«Más tiempo con mi hija»

Pero trata de dejar claro que los artistas, los músicos, son humanos. Le desvela a Évole que echa de menos una nueva gira de cinco conciertos, en Madrid, Barcelona, en México DF, en Nueva York, pero que, sobre todo, lamenta no haber pasado más tiempo con su hija. «Cuando me separé fue difícil. Mi hija pensó que la abandonaba a ella. Sabes que yo digo que la pareja es el cementerio del amor, pero creo a tope en la familia. Es lo mejor. Va más allá de la pareja, del amor. Aquella vez que la vi tan triste le dije a mi hija: ‘‘Nunca en la vida te abandonaré’’. Y aquí está conmigo, estos días, con sus quince años».

Pau Donés, antes de despedirse del todo, lanza un discurso contra el odio, hoy tan de moda: «La vida son cuatro días y tres ya han pasado. No odies a los demás. Si algo no te interesa, pues déjalo de lado. El odio no nos conduce a nada».

Y expresa un deseo: «Irme sin sufrir. Me voy a casa y mañana no me levanto».

Otro deseo: «Que mi madre hubiese conocido a su nieta y yo, haber conocido a mis nietos».

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