Stellan Skarsgård: «No me da miedo la muerte porque no soy religioso; no creo en el infierno»

El intérprete sueco encarna en «Hope» al marido de una mujer con cáncer terminal

El actor sueco Stellan Skarsgård, en un fotograma del filme «Hope», que se acaba de estrenar en España
El actor sueco Stellan Skarsgård, en un fotograma del filme «Hope», que se acaba de estrenar en España

Los Ángeles / COLPISA

Los Skarsgård son un gran clan de actores en Suecia y llevan camino de convertirse en una dinastía de éxito también en Estados Unidos, el mismo Hollywood. Stellan Skarsgård, que estrenó ayer en España la película Hope -dirigida por la realizadora noruega Maria Sødahl-, tiene ocho hijos y cuatro de ellos son actores. Alexander, protagonista de la serie estadounidense True Blood. Su hermano menor, Bill, el malvado payaso Pennywise del It -y su secuela- de Andy Muschietti. Gustaf, a quien vimos en la ficción televisiva Vikingos. Y Valter, que acaba de empezar en el cine escandinavo.

El patriarca Stellan (Gotemburgo, 69 años) lleva actuando desde los veinte años en películas de tanto impacto popular como La caza del Octubre Rojo, Mamma Mia! o Piratas del Caribe. Esta semana presenta Hope, de Sødahl, filme que representa a Noruega en la carrera por el Óscar a la mejor película internacional y en el que relata una historia de carácter autobiográfico. Cuando la protagonista -interpretada por Andrea Bræin Hovig- descubre que tiene un tumor cerebral y que solamente le quedan unos meses de vida, su compañero, a quien encarna Skarsgård, debe superar el hastío que ha infectado su en otro tiempo vibrante relación.

-¿Usted vivió la enfermedad de la directora?

-Sí. He hecho cinco películas con su esposo -Hans Petter Moland- como director [como Zero Kelvin, Aberdeen, Uno tras otro o Un hombre bastante bueno (Un gánster demasiado común)], sencillamente porque él es uno de mis mejores amigos. Aquí no se trataba de contar su propia historia, sino su relación de amor.

-El argumento retrata la historia de amor de una mujer con un cáncer terminal.

-Hope es el romance entre ella y su esposo después de que le diagnosticaron su enfermedad terminal. Maria Sødahl llama a la película su trabajo más autobiográfico, porque hace nueve años recibió un diagnóstico de cáncer y los médicos le dieron tres meses de vida.

-Dice usted que se conmovió cuando ella le propuso participar en el filme...

-Sí. Me emocioné mucho cuando ella me llamó. Sabía lo que había pasado y como actor puedo entrar en la narración con frialdad buscando el aspecto humano, los defectos y virtudes de los personajes. Maria consiguió plasmar una experiencia que era, al mismo tiempo, trágica y cómica.

-¿Cree que el amor ayudó a que ella pudiera curarse?

-La película trata de lo que te hace el amor cuando te queda poco tiempo de vida. Esta es la historia de una semana en la vida de una mujer, cuando la relación con su marido dejó de ser lo que era. En una semana se resume una vida juntos.

-El personaje de Maria Sødahl lo interpreta la actriz Andrea Bræin Hovig. ¿Cómo crearon la intimidad de unos personajes que representaban a la directora y a su marido?

-Los dos hablamos sobre ello; sobre su relación y la cercanía con nosotros, por eso tuvimos cuidado en distinguir quiénes eran ellos en la realidad y quiénes en la ficción. Nosotros interpretamos su historia, no a ellos. Yo miraba a Andrea como a mi pareja y a la directora como lo que era, la persona a cargo del rodaje.

-¿Siente usted preocupación por la muerte?

-No, para nada. La vida es una lotería que trato de vivir intensamente. No soy fatalista, ni me preocupo de aquello que pueda crearme temor de antemano. Supongo que no me da miedo la muerte porque no soy religioso. No creo en el demonio ni en el infierno.

-La madre de sus hijos padeció un cáncer. ¿Influyó esta circunstancia en su decisión a la hora de rodar esta película?

-Cada uno debe enfrentar la enfermedad desde su propia experiencia y su perspectiva. Los que sobreviven a este tipo de tumor son tan pocos que no se cuentan ni en las estadísticas. Maria se curó y es casi un milagro.

«Hay republicanos que dicen que la atención médica gratuita es socialismo. Me daría vergüenza si fuera estadounidense»

Habitual en los trabajos del cineasta danés Lars von Trier, el año pasado Stellan Skarsgård ganó un Globo de Oro al mejor actor secundario por su papel en la miniserie de HBO Chernobyl, ficción televisiva que narra el colapso de la central nuclear soviética que ha sido creada por Craig Mazin y que ya está considerada como una obra maestra en su género.

-A estas alturas, ¿le siguen emocionando los premios?

-Desde el primero al último. Los actores somos animales muy inseguros y ganar premios siempre nos hace felices.

-¿Disfruta con la fama que ha conseguido?

-Me aburre la fama. Para mí es más fácil pasear por Suecia que por Estados Unidos. Allí todo el mundo me para para pedirme un selfi. En Suecia puedo seguir montando en metro.

-Con su éxito americano, ¿ha pensado alguna vez en mudarse a Estados Unidos?

-No. Hay muchas cosas fantásticas en Estados Unidos, y la mitad de los estadounidenses están bastante cuerdos. Pero es difícil aceptar un sistema en el que los republicanos con cierto nivel académico se atreven a decir: la atención médica gratuita es socialismo. Me daría vergüenza si fuera estadounidense.

-¿Le enorgullece que sus hijos sean actores?

-Sí. Estoy muy contento porque ninguno se ha quitado el apellido Skarsgård.

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