El viaje políglota de Tintín a la Luna

Los álbumes se publican en siete lenguas y variedades lingüísticas de España

Detalle de las portadas de las versiones en gallego de los álbumes
Detalle de las portadas de las versiones en gallego de los álbumes

redacción / la voz

Cuando Neil Armstrong pisó por primera vez la Luna en 1969 se encontró con un comité de bienvenida: Tintín, Haddock, Tornasol y Milú llevaban esperándolo al menos quince años. Así se imaginó la escena Hergé en la felicitación que envió al astronauta con una frase para la historia: «Cuando cree en sus sueños, el hombre puede hacerlos realidad».

Los álbumes que forman el díptico de la aventura lunar viven ahora una nueva etapa políglota de la mano de Zephyrum Ediciones, que acaba de publicarlos en siete de las lenguas y variedades lingüísticas de España: aragonés, aranés, asturiano, castúo -dialecto extremeño-, euskera, gallego y mallorquín. Henrique Harguindey y Breixo Harguindey son los responsables de la versión gallega de Obxectivo a Lúa y Camiñantes na Lúa.

El equipo de traductores ha ligado las abundantes exclamaciones de los diálogos a la tradición gallega -«Manda castaña! Arre demo!»- y ha incluido guiños como trasladar la canción marinera bretona que canta el capitán Haddock en su accidentado paseo espacial por un tema que arrancará una sonrisa a muchos lectores: Na beira do mar. Otra frase les permite introducir en la traducción una bonita referencia al dibujante Edgar P. Jacobs, colaborador de Hergé retratado en una viñeta con un mono azul y una pluma en la mano, al transformar el hacer el zuavo del original francés por «pintar o mono».

«El cangrejo de las pinzas de oro» fue la primera aventura de Haddock y Tintín juntos
«El cangrejo de las pinzas de oro» fue la primera aventura de Haddock y Tintín juntos

El capitán Haddock: 80 años de amistad e insultos

El universo Tintín esta de celebración este fin de semana por partida doble: no solo el reportero llega este domingo a los 92 años -el 10 de enero de 1929 comenzó la publicación por entregas en Le Petit Vingtième de Tintín en el País de los Sóviets- sino que este sábado se cumplen ochenta de su encuentro con el capitán Haddock. Fue en la aventura El cangrejo de las pinzas de oro, que comenzó su andadura por entregas en 1940 en el periódico Le Soir. Aunque el entrañable marino hizo su entrada el 2 de enero de 1941, no fue hasta el 9 cuando compartió viñeta con Tintín.

Fue un encuentro que no hacía presagiar lo que vendría después: Tintín se halla retenido a bordo de un barco por los esbirros de una red que trafica con opio; Haddock es el capitán del buque pero ignora lo que está pasando ante sus propias narices, ensimismado en un estupor alcohólico. Ambos consiguen huir pero el marino está a punto de acabar con sus planes cuando, borracho, le prende fuego a los remos.

Haddock se convertiría en el contrapunto perfecto de Tintín y muy pronto se colocaría el primero en la simpática galería de secundarios que arropan al protagonista. Frente al idealismo, corrección y aparente perfección de Tintín, Haddock es todo lo contrario: pendenciero, malhablado e ingenuo, pero siempre dispuesto a defender las causas nobles. Esto último lo transforma en un compañero inseparable hasta el último álbum, mientras que son sus evidentes debilidades las que le permiten a Hergé sacar partido a todo tipo de situaciones humorísticas, desde sus intentos frustrados por hacer magia en Las siete bolas de cristal a su incapacidad por deshacerse de un esparadrapo durante un vuelo en El asunto Tornasol.

Son sus célebres insultos el aspecto más visible de un personaje que -nadie lo diría- es 12 años más joven que Tintín: improperios que también lucen, y cómo en las versiones gallegas: paspán, moinante, farfalleiro, langrán, patagonio...

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