Juan Eslava Galán: «Los españoles desprecian su propia historia sin conocerla, que es lo peor»

La Voz ofrece este domingo a sus lectores el primer tomo de «Historia de España contada para escépticos»

Eslava Galán afirma que escribe para «el hombre de la calle»
Eslava Galán afirma que escribe para «el hombre de la calle»

Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948) tiene una dilatada trayectoria en el género histórico, tanto en la no ficción como en la novela. Como narrador ha ganado premios tan importantes como el Planeta, el Fernando Lara o el Ateneo de Sevilla. Entre sus libros de historia destaca la serie en la que aúna rigor y amenidad y que inició con Historia de España contada para escépticos -su primer tomo se entrega este domingo con La Voz por 4,95 euros- y cuyo último título por ahora es La Biblia contada para escépticos, publicado este año.

-¿Somos escépticos los españoles?

-Una de las desgracias nacionales es que no somos suficientemente escépticos, nos dejamos engañar, como claramente se ve cuando contemplamos el panorama político. En el fondo somos muy crédulos. Lo que intento con estos libros es estimular a los lectores. Escribo para el hombre de la calle, expongo una serie de hechos históricos y no digo esta es la verdad, sino lo que yo deduzco, pero invito al lector para que por su parte deduzca lo que considere, intento darle razones en pro y en contra. Parto de la base de que la historia, por un lado, es una ciencia porque usa el método científico, pero por otro es un arte fácilmente manipulable. No hay ninguna historia que sea realmente independiente, porque siempre está presente el pensamiento del autor.

-¿Qué se van a encontrar los lectores de La Voz?

-En primer lugar, un panorama de la historia de España contada de un modo sencillo y atractivo. Ese objetivo que querían los romanos de enseñar divirtiendo. La historia no tiene por qué ser pesada, como se hace a veces, yo he intentado hacer una historia que sea rigurosa en cuanto a los hechos y que se lea con agrado, como una obra literaria.

-¿El español medio conoce su propia historia?

-Desgraciadamente no, somos un pueblo que desconoce su historia. Casi todos los pueblos de Europa están orgullosos de su historia y la conocen, aunque se cuente de una forma algo torcida, arrimando el ascua a su sardina. Pero los españoles no conocemos nuestra propia historia y a veces la despreciamos sin conocerla, que es lo peor, ese espíritu a veces un poco masoquista frente al triunfalismo de otros países. Los franceses hablan con orgullo de la France, los alemanes de Deutschland y los ingleses de England. Nosotros en lugar de España preferimos utilizar el circunloquio este país, porque parece que nos da vergüenza decir España.

-¿Hemos asumido la leyenda negra que nos han adjudicado?

-Sí, del modo más zafio y más tonto. Los españoles sabemos que la Inquisición fue terrible cuando en otros países hubo inquisiciones mucho más terribles.

-También hay una leyenda negra sobre la conquista de América.

-He escrito un libro precisamente para rechazarla. En la conquista de América hay sus luces y sus sombras, pero comparado con lo que hicieron otros países europeos, nosotros tratamos mucho mejor a los conquistados. En el siglo XIX hicieron auténticas barbaridades, infinitamente más crueles que las que hizo España en el XVI. Sin embargo, eso parece que no consta en la historia.

-Hay un rechazo a la bandera de ciertos sectores y un uso como arma arrojadiza en otros.

-La bandera de España debe ser la de todos los españoles, independientemente de que las comunidades tengan las suyas, que me parece muy legítimo, pero no para echarlas a pelear unas con otras. Es lo mismo que con los idiomas. Que para promocionar al idioma regional haya que perjudicar el español es absurdo, porque es el segundo idioma más hablado del mundo y ese es un tesoro de todos.

-¿Qué personajes históricos destacaría?

-Como positivo, el Cid, que representa los valores españoles de heroísmo, esfuerzo, fidelidad, valor. Es un héroe nacional. Un personaje negativo Fernando VII, una persona taimada, un traidor, un felón. Todo lo contrario al Cid.

«Hay políticos descerebrados que alientan las dos Españas»

El libro de Eslava Galán cuenta múltiples anécdotas. «Muchas veces una anécdota es mejor que dieciocho demostraciones, porque a través de ella el lector entiende mucho mejor el tema que si se le dedican cuatro páginas sesudas explicándolo», señala.

-¿Puede poner algún ejemplo?

-Una sobre Alfonso XIII, cuando durante una cacería se mete desnudo en un arroyo para lavarse sus bajos. Es un detalle digamos un poco campechano, muy borbónico, pero que indica la falta de respeto hacia los súbditos que lo están rodeando, que de pronto tienen que asistir a ese espectáculo. Esa anécdota nos sirve para dar el tono de este personaje, un tipo despreocupado que iba a lo suyo, como se demostró después cuando a las primeras de cambio dio la espantada y se fue de España del modo más frívolo, sin esperar a que se acabara de contar los votos.

-¿En la actualidad subsisten las llamadas dos Españas?

-No. Las dos Españas se fueron configurando a partir del siglo XIX, porque pervivía el Antiguo Régimen y había una clase explotadora y una clase explotada. Pero a lo largo de los años 60 y 70 del siglo pasado se fue formando una poderosa clase media que ahora, con una cosa y otra, está en peligro, que hizo que se diluyera lo de las dos Españas. Ya en la Guerra Civil había tres Españas, una tercera que no quería meterse en líos y pensaba de forma independiente. Lo que pasa es que hay políticos descerebrados que quieren echarnos a perder a los españoles y dan aliento a ese mito.

-¿Cuál ha sido el mejor y el peor presidente de la democracia?

-El mejor, Felipe González, con sus sombras, pero situó a España en Europa. Es nuestro gran estadista del siglo XX. El peor, Sánchez; parecía que había sido Zapatero, pero este lo ha empeorado.

-¿Cómo pudo Franco permanecer tanto tiempo en el poder?

-Hay una anécdota que nos podría servir para comprenderlo. Se dice que el confesor le preguntó al general Narváez en su lecho de muerte si se arrepentía y perdonaba a sus enemigos. Abrió un ojo y respondió: «Yo no tengo enemigos, los he fusilado a todos».

«Cada ley de educación es peor que la anterior, la de Celaá es el desastre de todos los desastres»

El autor critica las leyes de educación y denuncia la manipulación de la historia por los nacionalistas.

-¿Se enseña bien la historia en España?

-Ahora tenemos los mejores profesores de historia, sobre todo en la enseñanza media. Lo que pasa es que también tenemos los peores sistemas educativos. Desde hace 40 años cada partido ha ido imponiendo su propia ley de educación y cada una siempre ha sido peor que la anterior. Los políticos son cortoplacistas, están obsesionados con ganar las próximas elecciones, y una ley de educación hay que hacerla por lo menos a veinte años vista. Solo quieren atacar al contrario a través de su ley de educación. La Ley Celaá es el desastre de todos los desastres.

-¿Qué hitos resaltaría en la historia de España, por lo positivo o por lo negativo?

-Por lo negativo quizá esa cerrazón que hubo en el siglo XVI a partir de Carlos I, cuando España se hizo paladín del catolicismo y tuvimos que luchar contra el protestantismo europeo, que estaba en auge. Eso perjudicó mucho a España, la cerrazón de ideas, el gasto, las guerras. Como hito positivo, la apertura que hubo cuando los Borbones sucedieron a los Austrias, intentaron modernizar las estructuras que estaban muy anquilosadas e introdujeron la Ilustración. Estoy pensando en Carlos III y sus excelentes ministros. Otro hito positivo fue pasar sin trauma de una dictadura de Franco a una democracia, aunque está llena de defectos, como la ley electoral, que es un desastre. Demostró la madurez del pueblo español.

-Es muy crítico con el Estado de las autonomías.

-Es una barbaridad que no se puede mantener. Ahora se ve con el coronavirus. El gasto no se puede mantener porque no somos un país tan rico, con la mitad de población que Alemania tenemos el doble de funcionarios.

-Afirma que España es una «seudodemocracia cleptocrática».

-Se demuestra cada día. Seudodemocracia porque se manipulan los principios democráticos y cleptocracia porque somos el gobierno de los ladrones, pues hay gente de todos los partidos lucrándose a costa del meter la mano.

-Ha denunciado la manipulación de la historia por los nacionalistas.

-Por ejemplo, en un manual catalán se dice que el río Ebro nace en tierras extrañas. Lo que más se ha manipulado en la enseñanza ha sido la historia porque cada comunidad separatista hace su propia historia manipulando la verdad a sabiendas.

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