Paco Roca dibuja en «Regreso al Edén» la épica de la cotidianidad

El autor viaja a la posguerra con su madre como protagonista


valencia / colpisa

«Hacer cómics es mi manera de reflexionar sobre los temas que me interesan. Regreso al Edén (Astiberri) viene de hacer La casa, que hablaba de mi padre. A raíz de ahí reflexioné sobre lo poco que sabía de mi padre antes de que yo naciera. Para que no me volviera a pasar lo mismo decidí hablar con mi madre. Grabé las conversaciones con ella y también las del resto de mi familia», explica Paco Roca. En una de esas charlas, Antonia, la madre del dibujante, le habló a su hijo de la única fotografía que ella conserva con su madre.

A partir de la imagen familiar del final del verano de 1946, tomada en la entonces playa de Nazaret (Valencia), se entrelazan las historias de los dueños de una churrería ambulante (Buñuelos Gisbert), de un excombatiente republicano que nunca habla de la guerra, del acróbata don Milán y de mujeres sin poder de decisión sobre sus vidas, entre otras. «Me fijo en personas que por sus vidas anónimas, como el 90 % de los ciudadanos, nunca protagonizarían una novela, pero en ellos está la épica de lo cotidiano, de resistir y de salir adelante», explica el Premio Nacional de Cómic 2008.

España autárquica y gris

El nuevo trabajo, que se puso a la venta la semana pasada, sirve como radiografía de la posguerra a través de una familia que sufre las estrecheces de una España autárquica, socialmente gris y marcada por el franquismo. «En esa época y en ese estrato social, las mujeres estaban predestinadas a ser amas de casa. No tenían opción de realizarse, aunque seguramente alguna lo conseguiría. No tuvieron la oportunidad de elegir sus sueños», explica Roca, padre de dos niñas. Las mujeres, a las que no les permitieron adueñarse de sus propias vidas, se apropian ahora de las viñetas de Roca. El dibujante reivindica el poder de la ficción para narrar la historia. «El cómic puede hacer al lector comprender lo que pasó y empatizar con los que sufrieron», apunta. En Regreso al Edén la ciudad de Valencia es protagonista. El barrio de Ruzafa (la familia vivía en la calle Sevilla), las Torres de Quart, la plaza de toros, el Miguelete, el cine Capitol (la sala fue, según el cómic, «la otra escuela de Antonia»)... Roca, como hizo Rafael Chirbes en El día que nevó en Valencia, recupera del pasado la nevada de 1956. Para comprender a los personajes que vivieron una época es imprescindible abrir el foco, algo que se ha convertido en marca del dibujante valenciano. Echa la vista atrás y, si antes se encontró con la Nueve, la compañía formada principalmente por españoles que fue la primera en entrar y liberar París de los nazis en 1944 (Los surcos del azar), en Regreso al Edén aparece el contexto del franquismo. «Que Franco siga aún tan presente es, sin duda, una anormalidad, y a mi modo de ver es fruto de la politización de la historia. Tan solo un muy pequeño sector de la derecha simpatiza con el franquismo y es negacionista en lo que se refiere a los crímenes que la dictadura cometió», reflexiona.

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