¿Quién era Herminia Borrell?

Divorciada de un multimillonario armenio, fue la primera mujer con carné de conducir en España y ocupó el puesto de presidenta honoraria del Deportivo; su audaz retrato revive ahora con la exposición «Vestir épocas, 1860-1960»

El retrato que la pintora Elena Olmos le hizo a Herminia Borrell fue donado por sus hermanos al Museo de Belas Artes de A Coruña
El retrato que la pintora Elena Olmos le hizo a Herminia Borrell fue donado por sus hermanos al Museo de Belas Artes de A Coruña

a coruña / la voz

«Su mirada, cómo se coloca el brazo, con esa posición de seguridad. Te mira como retándote. Los retratos de aquella época de mujeres son más neutros, no se sabe muy bien la psicología del personaje», así describe Manuel Mosquera la pintura de Herminia Rodríguez-Borrell Feijoo. La obra de Elena Olmos, admite el técnico del departamento de Difusión e Acción Cultural del Museo de Belas Artes de A Coruña, ha recobrado una segunda vida con la exposición Vestir épocas, 1860-1960, que acoge el recinto de Panaderas hasta marzo.

«La idea que se persiguió fue la de crear una conversación entre nuestra colección permanente y las piezas de la muestra, que están repartidas en las diferentes salas», comenta Mosquera. Los vestidos, abrigos y accesorios de la colección personal, hasta ahora inédita en su totalidad, de Ana González-Moro están distribuidos a lo largo de las plantas del museo, donde interactúan con los cuadros y esculturas. «En las redes sociales apostamos por la misma estrategia de difusión», continúa el técnico del espacio expositivo. Herminia (Camariñas, 1897 - A Coruña, 1971), fue una pionera (que mereció un capítulo en la iniciativa A Coruña das mulleres, organizada por la Agrupación Cultural Alexandre Bóveda). Vistió el traje de baño sin la tradicional falda para tapar el cuerpo en Riazor e hizo uso de una prenda hoy olvidada: el guardapolvos. Una capa empleada en los transportes automovilísticos a comienzos del XX para no manchar la ropa. Herminia fue la primera mujer con carné de conducir en España y también la primera con moto. La relación entre las piezas y el retrato no es fortuita.

Arrogantísima, bela, intelixente e elegante

El cuadro eclipsa la atención de los visitantes que entran en la sala atraídos por la primera exposición del museo dedicada a la moda. Pelo recogido y raya al medio, una estética muy flamenca; collar de piedras de jade y, a un lado, uno de sus perros. El carácter de Borrell quedó capturado en la pintura realizada entre 1930 y 1939. «Es la imagen de una mujer empoderada, con mucha personalidad. Es cierto que su posición económica le permitía muchas licencias, pero fue una persona que se salió del molde. Se casó por lo civil, con un armenio y en contra del deseo de ambas familias. Cuando regresó a A Coruña, después de pasar los años 20 en Londres y de viajar por Europa, donde recaló temporadas en ciudades como París, no renunció a sus costumbres», resume. Iba en bicicleta, vestía pantalones a lo Coco Chanel, fumaba en público, jugaba al tenis en el Sporting Club, tenía dos barcos, coleccionaba obras de arte y de Sargadelos... Todo esto, divorciada.

«O xornal El Orzán cualificou a Herminia de muller “arrogantísima, bela, intelixente e elegante», destacan en su perfil de la iniciativa A Coruña das mulleres, donde terminan así su biografía: «Morre en Sigrás, dentro do coche e rodeada dos seus animais, en 1971, e está enterrada no cemiterio de santo Amaro».

Su posición económica le permitía muchas licencias, pero fue una persona que se salió del molde

Un magnate armenio

Se salió del corsé, pero cierto es que no era una vecina más. Nacida en Camariñas, sus padres hicieron fortuna en Cuba, donde se conocieron. Esto explica que de adolescente su puesta de largo fuese en las torres de Meirás, propiedad de Emilia Pardo Bazán que fue la anfitriona del evento, y que de joven se mudase a la capital británica para aprender inglés. Allí conoció a un multimillonario armenio, Nubar Gulbenkian, hijo del gran magnate del petróleo Calouste Gulbenkian, que se opuso al enlace. Quería una compatriota de nuera.

La pareja residió un año en el Hotel Ritz de Londres. Pero Herminia se hartó de las infidelidades de su mujeriego marido. Se divorció y regresó a Galicia, a un pazo de su familia en Sigrás, en Cambre. Pese al choque inicial, no faltó quien la tachó de hippie -como plasmó en su biografía Herminia, Victoria Armesto- con su carisma se hizo hueco en la alta sociedad coruñesa. Un dato: fue presidenta honorífica del Deportivo de La Coruña.

Hay otra razón por la que la pintura -cedida por sus hermanos al museo en 1971-, tiene un especial valor. «En la exposición permanente de Belas Artes hay seis cuadros y una escultura que son obras de mujeres. El cuadro de Borrell es relevante por su calidad, por el personaje que representa y por el hecho de que sea una pintura de Elena Olmos, a la que se le pierde la pista después de la Guerra Civil en el exilio en Latinoamérica. Su marido era republicano. Esta es una de sus pocas obras que están en exposición pública», destaca Manuel. «Olmos formó parte del primer grupo de mujeres pintoras que se formaron en A Coruña. Algunas relacionadas con Sotomayor. Fue de la época de Lolita Díaz Baliño y Carmen Corredoyra. Ambas, las dos primeras mujeres miembros de la Real Academia Galega de Belas Artes», subraya Mosquera. La simbiosis se consigue: el visitante le pone rostro a las mujeres, de clase alta, que vistieron las piezas seleccionadas. La química entre la artista y la modelo se sale del marco.

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