Reinventarse o morir: festivales en tiempos de pandemia

Gijón mantiene la actividad con proyecciones, talleres y coloquios de forma virtual

Fotograma de «Les choses qu’on dit, les choses quòn fait»
Fotograma de «Les choses qu’on dit, les choses quòn fait»

En este extraño, surrealista y cruel 2020, no es fácil la tesitura a la que han hecho frente los festivales de cine, eventos culturales marcados por la presencialidad, el dinamismo, y el intercambio directo y fluido de experiencias.

La situación para ellos parecía, en aquellos momentos iniciales de desconcierto, orientarse hacia la decisión de suspender o no suspender la edición del presente año. Decisión a la cual cada uno de esos festivales ha ido respondiendo de modo individual y diferente. Por suerte, vías alternativas a las opciones iniciales han ido desarrollándose, dando pie a otras formas y experiencias. Todas ellas, decisiones valientes con un mismo fin; evitar la cancelación y poder seguir ofreciendo a un público fiel la opción de disfrutar de la experiencia cinematográfica.

Y así, a la par de apuestas presenciales que han celebrado sus certámenes mascarilla y medidas extremas mediante, otros festivales, especialmente ante el recrudecimiento progresivo de la situación actual, han optado por modelos como el virtual.

Tal es el caso del Festival Internacional de Cine de Gijón, que este pasado viernes iniciaba su edición más atípica e inusual. No han querido en ella renunciar a sus secciones oficiales, paralelas e incluso talleres y coloquios. Todo ello, en línea.

Partiendo de esa premisa, Gijón ha estrenado su semana con una oferta inicial en la que hemos visto, por ejemplo, la inaugural ¡Al abordaje! (Guillaume Brac, Francia), comedia emocional y optimista, la rumana Poppy Field (Eugen Jebeleanu), que hace frente a un tabú tristemente actual como es la homosexualidad en los cuerpos de seguridad; u otra película francesa, Les choses qu'on dit, les choses quòn fait (Emmanuel Mouret), enredos amorosos de pasión, infidelidad y equívocos con ese formato de tratado sobre las relaciones tan típicamente francés.

Dicha oferta sigue ampliándose día a día, y a lo largo de toda esta semana, y si bien es cierto que los puristas sostendrán que el modelo virtual «no es lo mismo», siempre será de agradecer la osadía de estos festivales que siguen luchando en su apuesta por ofrecernos cine.

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