Cuando la justicia es una profecía autocumplida

En «Por qué volvías cada verano», la argentina Belén López Peiró denuncia los abusos sexuales que sufrió por parte de su tío

X. F.
Redacción

Un abuso sexual desgarrador que tuvo lugar durante años es el centro del incómodo relato devenido en fenómeno literario, social, y político, Por qué volvías cada verano. Se trata de la primera novela de la argentina Belén López Peiró, que se publicó por primera vez en el 2018 y llega ahora a España de la mano de la editorial Las afueras. Narrado de forma fragmentaria, en una prosa que incorpora distintas voces y juega con los géneros, el libro es un testimonio profundamente incómodo para el lector, ya que plantea los efectos que tienen los distintos actores, con sus diversos grados de complicidad con el culpable, en la revictimización de las personas que sufren este tipo de abusos.

López Peiró abre la novela con el monólogo de una de sus tías, la esposa del comisario que abusó de ella a lo largo de varios años de su adolescencia. Incapaz de dar crédito a la denuncia de la joven, la tía le reprocha el haberse aprovechado de su familia y de su cariño en su condición de sobrina. «Y entonces, ¿por qué volvías cada verano? ¿Te gusta sufrir? ¿Por qué no te quedabas en tu casa? Allá en Capital, cagándote de calor. Ah, no. Cierto que no podías, que no tenías a nadie que te cuide. Con más razón. Encima de que te ayudamos, de que te dimos una familia, nos hiciste esto», dice. Inmediatamente entramos en la historia. Si el lector buscaba una novela distendida para disfrutar un fin de semana, aquí no es.

Lo que sí que es este libro es una exploración literaria de elevada calidad y un original despliegue de recursos que López Peiró empuña para articular distintos puntos de vista sobre los mismos hechos. Desde conversaciones telefónicas hasta una denuncia penal y una pericia psicológica conforman los capítulos que van tejiendo la historia. Y, en medio de los testimonios, la voz de la víctima, que aparece para aportar reflexiones sobre la construcción de la identidad femenina y de la sexualidad en contextos de abuso.

El resultado es un testimonio estremecedor que cumple con su propia profecía de justicia para la víctima. En este sentido, el libro es un arma muy poderosa. En una Argentina en la que se denunciaro más de diez violaciones por día en el 2018, el la cifra total de abusos podría ser mucho más alta. Y es que, como ilustra Por qué volvías cada verano, no son solo burocráticas, sino también culturales y sociales las trabas que enfrentan las víctimas a la hora de denunciar.

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