Dani: «El pop lo es todo para mí: guarida, medicina y adrenalina»

La viguesa Daniela Costas se ha convertido en una de las revelaciones del año con su disco de debut, «Veinte»


redacción / la voz

Cuando el verano pasado, con su disco de debut recién editado, Daniela Costas (Vigo, 1997) habló para La Voz, lamentaba que la pandemia se llevase por delante no solos los festivales, sino los clubes en los que su pop tan frágil como bailable podría funcionar a la perfección. «Al final pude hacer algunos conciertos. No me fue tan mal», se ríe. Por no llorar. Tiene razón, pese al clima enrarecido y lleno de obstáculos con el que tienen que lidiar los artistas en el 2020, lo contenido en Veinte se ha propagado de boca a boca, oreja a oreja y corazón a corazón por todo el país. Muchos ya ven a dani («con minúscula», precisa) como uno de los rostros principales del nuevo pop español.

-Decía en aquella entrevista que no tenía problema en hablar de su familia [es hija de Silvino Díaz y Rosa Costas de Aerolíneas Federales y sobrina de Miguel Costas, del mismo grupo y Siniestro Total], pero que le disgustaba si la llamaban solo para eso. ¿Le sigue pasando?

-No, creo que ahora mismo es algo bastante secundario. Se menciona como un dato. Normal, es algo curioso y está ahí. Pero ya hace mucho que no siento que sea el centro de atención. Ya entrevistan a dani y no a la hija de los de Aerolíneas Federales [risas].

-Acaba de remezclar «Si te vas», el tema estrella del disco.

-Sí, con dos versiones: una de Ortiga y otra de La Casa Azul. Tuve mucha suerte de que les apeteciera a ambos. Con Ortiga hicimos un concierto juntos en Vigo y tuvimos la idea de trabajar en común e hicmos la remezcla. Nos pusimos durante el confinamiento. La Casa Azul, por su parte, es uno de mis grupos favoritos del mundo mundial desde siempre. Guille contactó conmigo cuando salió el disco, porque le gustaba. Aproveché, le eché un poco de morro y se lo propuse. Al final, no solo hizo una remezcla increíble, sino que intervino en la canción. Estoy muy feliz, porque me encantan las dos.

-Cuando La Casa Azul se disputó el ir a Eurovisión con Rodolfo Chikilicuatre era una niña. ¿Con quién iba ese día?

-Conozco la historia, peor no recuerdo vivirla. Pero yo seguro que iria con La Casa Azul [risas]. Donde esté Guille Milkyway que se aparte del resto. Es una debilidad total para mí. Una persona con una sensibilildad única, muy inteligente y que disfrita muchísimo con lo que hace. Lo admiro mucho.

-Las estrellas de hoy, como Billie Eilish, empiezan jovencísimas en solitario y grabando en casa con total autosuficiencia. Usted igual. ¿Se estrá produciendo una ruptura en la concepción del pop?

-Es toda la idea del home-studio. En casa, teniendo tres elementos, hoy en día puedes hacer todo. No es como antes donde tenías una idea, la escribías, la grababas en una grabadora e ibas al estudio a reproducirla. Ahora todo el mundo, si quiere, puede hacer cosas.

-Tiene estudios clásicos.

-Sí, estudié en el conservatorio profesional y terminé el grado superior de guitarra.

-¿Qué conexión hay entre ese mundo y lo que hace ahora?

-Cuando toco no pienso: «Esto me lo dijo mi profesor». Pero sí que creo que compongo como compongo gracias a haber aprendido ciertos recursos. Se ve reflejado a la hora de coger una guitarra y hacer una progresión de acordes o jugar con ciertas armonías, pero a nivel inconsciente.

-Su discográfica subraya que en el 2020 «dani deja claro que el elepé tiene sentido».

-A mí me encantan también los singles. Cuatro canciones las saqué así, pero siempre teniendo claro que forman parte de un disco con un universo muy claro, que cuenta un momento muy concreto y donde los temas están muy conectados.

-¿Es la fotografía de sus primeros años como adulta?

-Totalmente. Soy muy sensible y le doy muchas vueltas a la cosas. Noté mucho ese paso de la adolescencia a la edad adulta. Antes no me preocupaba por nada y ahora me preocupo por todo. Eso se refleja: abandonar la fantasía de la adolescencia y entrar en la vida de verdad. Por eso decidí llamarlo Veinte.

-Hay un lado clásico y otro moderno. Por un lado evoca un pop afrancesado de los setenta. Por otro, conecta con esa música de dormitorio de Billie Eilish.

-Es normal. Cuando me puse a trabajar con Aron me dijo que hiciera una playlist, pidiendo que reflejara canciones que me inspiraran a nivel de sonido. Ahí estaban Lio, Carpenters, Rufus Wainright, Beach Boys o Bad Bunny, por ejemplo. Todo se mezcla.

-¿En esa incertidumbre de los veinte el pop qué papel juega?

-Para mí el pop y la música en general siempre será algo en donde refugiarme y desahogarme. Es una herramienta súper poderosa que puedes usar para muchas cosas. Todo positivo. Estás triste, escuchas una canción y, de repente, tienes diez minutos de felicidad. Luego, tu vida puede seguir siendo igual de mala, pero puede servir tanto como anestesia como de tengo el corazón roto y voy a componer una canción. Lo es todo: guarida, medicina y adrenalina.

-¿Se ve dentro de una nueva generación del pop español?

-No sé, en todas las generaciones hay artistas emergentes. Y dentro de estos que acabamos de nacer entre este año y el pasado hay propuestas completamente diferentes. Veo un apoyo y un punto en común entre todos los que hemos salido este año. En ese sentido, pertenezco a la primera generación de músicos que nace en esta nueva normalidad tan extraña. Eso nos une mucho. No sabemos lo que es una gira, por ejemplo.

-¿De qué hablan?

-De colaborar, hacer cosas juntos. No puedes estar llorando que no puedes ir a tocar, sino que fantaseas con el futuro y piensas en lo que vendrá.

-¿En poder bailar «Si te vas» sin mascarilla?

-¡Ojalá!

-¿Qué es para usted la movida viguesa?

-De pequeña no tenía ni idea. No existía nada ya. Luego ya supe lo que fue un momento muy especial, con grupos muy transgresores e innovadores. La verdad es que me hubiera encantando vivir esa sensación de estar cambiando las cosas y de que Vigo y Galicia ocupase un sitio tan importante.

-Muchos dicen Galicia está viviendo su mejor momento musical desde la Movida, gracias a artistas como usted u Ortiga, entre muchos otros.

-Yo estoy muy orgullosa de formar parte de esa ola de artistas gallegos con proyectos guais y proyección nacional, como Ortiga, Baiuca, Novedades Carminha, Sen Senra o Marem Ladson.

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