Valerio Massimo Manfredi: «La historia debe contar la verdad, la ficción hace latir el corazón»

El maestro novela sobre el hallazgo de las fuentes del Nilo por los romanos

Manfredi ha vendido doce millones de ejemplares de su veintena de novelas
Manfredi ha vendido doce millones de ejemplares de su veintena de novelas

Ha dirigido numerosas excavaciones, arqueólogo «militante», como le gusta decir, historiador, Valerio Massimo Manfredi (Castelfranco Emilia, Módena, Italia, 1942) es el maestro de la novela histórica del mundo antiguo. Ha vendido más de 12 millones de ejemplares de su veintena de novelas, entre las que destacan la trilogía Aléxandros. Ahora publica Antica Madre (Grijalbo), en la que relata la increíble historia de la expedición romana que en tiempos de Nerón, en el año 1962, según la hipótesis que desarrolla en este libro, descubrió las fuentes del Nilo. Oficialmente lo hicieron los exploradores británicos Richard F. Burton y John Speke. «Este ha sido uno de los grandes misterios de la historia durante siglos hasta el XIX», señala el autor. Manfredi se expresa con un torrente de palabras y conocimientos que transmite con pasión.

-¿Cómo surgió la idea de esta novela?

-Por casualidad. Estaba buscando un libro de Séneca en mi biblioteca, Naturales quaestiones, y me encontré con algo increíble, que confieso que no conocía y que no creía posible. En la primera página de mi novela hay una cita del libro: «Ahí, me dijeron, vimos dos peñascos, de los que caía un río inmenso. Que estas sean las fuentes o un afluente del Nilo...». Lo escribe a partir del testimonio de un centurión romano, que junto a un compañero comandaron una expedición romana que habría llegado al nacimiento del Nilo.

-¿Cómo se habría gestado esa expedición que usted recrea?

-Parece que en este período el emperador Nerón tenía curiosidad por un área de África que ahora es el norte de Sudán, se supone que por el oro. Me figuro que Séneca, que era consejero del emperador y tenía una enorme curiosidad e interés por los grandes fenómenos de la naturaleza, los terremotos, los grandes ríos, los aluviones del Nilo, los volcanes, consultó con los generales del ejército. Estos conocían todas las regiones que componían el Imperio Romano, que comprendía seis millones de kilómetros cuadrados. Muy probablemente le dijeron que era una locura porque había que crear una flota para atravesar el Mar Rojo, y se necesitaban al menos siete legiones de infantería pesada.

-Y entonces se cambió el objetivo de la expedición.

-En un momento dado cambiaron el objeto de la expedición, de la conquista de una parte de Sudán al descubrimiento de las fuentes del Nilo, que en ese tiempo era una cuestión importantísima, porque el río significaba trigo y el trigo, pan, supervivencia, no solo para Egipto sino para Roma, que tenía un millón de habitantes. Séneca consultó a los generales de un ejército que tenía 38 legiones, medio millón de soldados, cuyos comandantes y generales, tenían una enorme experiencia, habían viajado, navegado. Es muy probable que Séneca pidiera a esos generales que convencieran al emperador de que su empresa de Sudán del norte era una locura.

-Usted es arqueólogo y ha escrito ensayos científicos. ¿Qué puede aportar la novela que no consiga la historia?

-La historia tiene que comunicar hechos, por eso tiene la obligación de demostrar lo que dice, es lo que se llama en inglés the burden of truth, la carga de la verdad, como en los tribunales. Por eso un libro de historia tiene tantas notas a pie de página y una enorme bibliografía al final, tiene que probar todo lo que dice. Nosotros necesitamos saber lo que pasó. Si no sabemos lo que pasó no podemos saber lo que pasará. Al mismo tiempo necesitamos emociones, una vida sin emociones no es nada, es terrible, lo mismo cada día, un mar sin olas, un desastre. Todo lo que nos ha emocionado no lo olvidamos, puede ser un amor, el sonido de un violín en una noche de verano, las emociones dan sentido a nuestra vida. En la novela que acabo de terminar, 40 giorni (40 días), narro el tiempo que va entre la resurrección de Jesús y su ascensión. Sabemos lo que hizo en los tres o cuatro primeros días., no en los otros 36 o 37. No lo sabremos nunca, pero la imaginación puede contarnos una historia verosímil.

-Es decir, que la novela proporciona esas emociones al lector.

-La historia más fantástica y maravillosa jamás creada en toda la Humanidad es la Odisea de Homero, pero sabemos perfectamente que los cíclopes no existen, las sirenas no existen, los monstruos no existen. Pero si nos perdemos la Odisea seremos mucho, mucho, mucho más pobres. La historia no puede permitirse hablar de monstruos, la historia debe contar la verdad. Y punto. La ficción es la que te hace latir el corazón. La emoción nos convence de que hay un por qué de nuestra existencia. Desde este punto de vista, la ficción, que prefiero llamar imaginación, es más poderosa que la historia.

«Los romanos afrontaron una aventura increíble»

El autor de novelas como La última legión; El imperio de los dragones;, Odiseo: El juramento; El imperio de los dragones; o Teutoburgo explica las enormes dificultades que entrañaba descubrir las fuentes del Nilo.

-La única posibilidad de encontrar las fuentes del Nilo era subir la corriente, pero había cinco cataratas y si los exploradores viajaban en naves no podían remontarlas. La única posibilidad era desmontar completamente la nave, poner las partes sobre carros, pasar al lado de la catarata y después volver a montar completamente la nave y seguir subiendo. Los expedicionarios tenían coraje, fuerza y determinación. No sabían qué distancia había desde el Mar Rojo hasta el Nilo ni cómo eran sus aguas, ni los peligros que entrañaba. Afrontaron una increíble aventura. Dos centuriones estaban al mando de un grupo de legionarios y otro de pretorianos. Estos nunca abandonaban la capital porque eran la guardia del emperador. Más tarde descubrí que estaban a cargo de los servicios secretos. Espiaban para el emperador.

-Pero los diarios de los centuriones se han perdido.

-Si pudiéramos leerlos veríamos cómo era la maravillosa naturaleza de África en estos tiempos en que asistimos a la destrucción del medio ambiente, la devastación de las fauna de los mares y los océanos, la contaminación y el calentamiento del planeta. La descripción de un continente, que entonces no estaba contaminado, sería el espejo de nuestra ignorancia criminal.

-¿Su hipótesis del descubrimiento de las fuentes del Nilo por los romanos tiene base científica?

-Sí. Algunos investigadores universitarios de Sudáfrica han reconocido en la descripción del centurión las que hoy se llaman cataratas Murchison, que se precipitan desde el lago Victoria. Lamentablemente, hemos perdido su diario, que hoy tendría un valor inestimable. La cita de Séneca demuestra que la expedición regresó a Roma, los centuriones escribieron un informe de esa extraordinaria aventura, que leyó Séneca. La prueba son esas líneas.

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